Poner a dieta el ego

Foto: Cheska Patow

¿Cómo puede haber paz en el mundo si nosotros, sus habitantes, no estamos en paz con nosotros mismos? Mientras siga habiendo una separación entre “nosotros” y “ellos”, “yo” y “los otros”, el conflicto permanecerá y la autotransformación será un mero sueño.

El despertar del Buda Interior, Lama Surya Das

Hace poco renuncié a mi trabajo, una decisión que me costó tomar, porque cuando quieres decidir algo importante –que lo impulsa tu corazón hacia la búsqueda de felicidad y tranquilidad–, aparece un amiguito que te la pone difícil: el “ego”. Ese amigo te conoce muy bien, por eso, sabe ponerte incómodo, hacerte sentir miedo y llevarte a retroceder, perder valentía y sacrificar tu felicidad, dado que tiene muy buenos argumentos para convencerte de no ir hacia esa dirección.

Uno de los mayores sufrimientos humanos está relacionado al “ego”. Un concepto con diversas interpretaciones y definiciones, dependiendo de la cultura y perspectiva desde la que haya sido abordado. En este escrito lo quiero definir como el “Yo” y la idea que construimos constantemente de lo que “somos”. Esta idea de lo que somos la nutren nuestras experiencias, educación, entorno en el que nos desenvolvemos, familia, amigos, etc. El problema es que no somos conscientes de que somos la construcción de un “Yo” que no necesariamente somos nosotros, sino aquellos paradigmas que nos enseñaron sobre cómo deberíamos ser. En ese escenario es donde caemos en la trampa de la personalidad: soy esto, soy lo otro, soy algo bueno, soy algo malo, soy emociones negativas, soy este rol profesional, soy esto en mi familia, entre otras.

Hace unas semanas recibí el consejo de un gran maestro al momento de decidir mi renuncia (no puedo decir su nombre, porque de conocerlo varios años sé que no le gustaría que por este medio hablara de él), su consejo fue tan brillante como simple: “a poner a dieta al ego”. Nuestro ego puede tener excesos de alimentación y llevarlo a una vida poco saludable. Por ejemplo, un ego goloso que le damos de comer todos los días chatarra y nos hace creernos que somos más importantes, inteligentes y capaces que otras personas. Siguiendo con la analogía, podemos comer chatarra todos los días porque es deliciosa, pero nuestro cuerpo comienza a sufrir sin darse cuenta y, de repente, somos obesos de egocentrismo. También existe la posibilidad de que seamos un ego desnutrido, porque creemos que no merecemos el amor de las demás personas o el amor propio; caemos en creernos víctimas y que no valemos lo suficiente.

Por esta razón, el ego también puede ponerse a dieta y buscar una alimentación balanceada. Según la ONU una alimentación balanceada contiene elementos como: cantidades suficientes, completa en nutrientes, proporción correcta de alimentos, bien preparada la comida y que sea variada, atractiva y diversa, que estimule diferentes sentidos, entre otros. Asimismo, nuestro “ego” necesita moderación en cantidades de autoreconocimiento o autocrítica, balance con la confianza para que no se vuelva arrogancia, una proporción correcta de darse ánimo, pero también de saber ser crítico y humilde. Además, diversificar su construcción personal, no somos solo el trabajo o el rol en mi familia, somos de todo un poco y en cada espacio merecemos ser felices y vivir tranquilos.

Como cualquier dieta, los primeros días son difíciles, porque ya traemos un hábito, de pronto un hábito de ser siempre soberbios y orgullosos o un hábito de victimizarnos y creernos poco, pero si vamos con determinación y convencidos de que necesitamos la dieta, nuestra mente, cuerpo y alma se mantendrán firmes. Y, más bien, al llegar el momento de alimentarse le daremos un buen almuerzo de compasión, humildad, confianza y amor propio y hacia los otros seres. Seguramente, con el paso de los días será un hábito y el ego tendrá su dieta balanceada. Por supuesto que puede haber domingos de hamburguesa con papas fritas, porque nuestra condición humana nos pide esas cosas, pero siempre recordando que si el ego está saludable la felicidad será más duradera en el largo plazo, permitiéndonos tomar decisiones basadas en el amor propio y no en la construcción del ego.

Como conclusión, nos invito a que revisemos nuestra alimentación del ego: ¿qué le damos de comer? ¿Cuáles son los alimentos que predominan en nuestro ego? ¿Es un ego goloso o desnutrido? Por supuesto, todo está conectado, esta invitación también nos tiene que llevar a reflexionar: ¿qué alimento le damos a nuestro cuerpo? ¿Siento energía todos los días consecuencia de una buena alimentación? ¿Tenemos una dieta saludable que en el largo plazo cuidará de nuestro cuerpo? No es casualidad que los problemas de alimentación tienen raíces en nuestras emociones (como el estrés, soledad, tristeza, aburrimiento y ansiedad) (serazul.com).

Finalmente, comparto esta reflexión del Libro Tibetano de la Vida y la Muerte de Sogyal Rimpoché, acerca del camino espiritual como el viaje para vencer al ego, convencido de que es una de las opciones que nos permitirán estar más cerca a la verdadera esencia de lo que somos:

“[…] Sin embargo, por mucho que se esfuerce el ego en sabotear el camino espiritual, si nos mantenemos firmes en él y trabajamos a fondo en la práctica de la meditación, poco a poco iremos descubriendo lo embaucados que estábamos con las promesas del ego, sus falsas esperanzas y sus falsos temores. Poco a poco empezamos a comprender que tanto la esperanza como el temor son enemigos de nuestra paz mental; las esperanzas nos engañan y nos dejan vacíos y decepcionados y los temores nos paralizan en la estrecha celda de nuestra falsa identidad. Asimismo vamos viendo cuán absoluto ha sido el dominio del ego sobre nuestra mente y advertimos que el ego, como un timador chiflado, nos ha estado estafando durante muchos años […]”.

Namasté

Transformar el miedo

“El chiste está en lo que uno recalca. O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma.”

Carlos Castaneda

La energía del universo tiene una dualidad: el amor y el miedo. El miedo es una de las raíces del malestar humano, generando sufrimiento propio y hacia la comunidad. Esta emoción tiene la fuerza de paralizarnos, llevarnos por caminos que nos hacen daño, realizar cosas que afectan a las personas con las que nos rodeamos o simplemente de entrar en un huracán de emociones dañinas para nuestro ser.

De acuerdo con las “Enseñanzas de Don Juan” libro famoso de Carlos Castaneda, una persona de conocimiento es aquella que logra superar cuatro obstáculos que le permiten alcanzar la sabiduría; el primero de ellos es el miedo, luego vendrán la claridad, el poder y la vejez. Volviendo a los miedos, si logramos conocer, aceptar, no juzgar y superar nuestros miedos, podemos avanzar en el camino de la sabiduría interior. El mismo libro también menciona que cuando nos enfrentamos a situaciones complejas, el miedo es algo inherente, no lo podemos negar, por eso hay que acompañarlo de estar alerta, tener respeto por la situación y tener confianza.

El miedo solo tiene un camino para superarse: el amor. Imaginemos que somos una balanza de energía. Cuando hay ausencia de amor es porque la balanza esta cargada de miedo. En ese sentido, si la balanza la cargamos de amor, el miedo no tendrá peso. Esta explicación tiene similitud con la luz y la oscuridad. Donde hay oscuridad, con que solo penetre un rayo de luz, la oscuridad comienza a desaparecer. Lo mas potente es que cuando hay luz, no hay forma que la oscuridad pueda apagarla, al igual que el amor en nuestra vida, cuando hay amor no hay espacio para el miedo.

En Star Wars, hay una muy buena explicación que hace el maestro Yoda a Anakin Skywalker (futuro Darth Vader) cuando se da cuenta que Anakin tiene miedo de perder a su esposa Padme Amidala. Reflexiona que ese miedo es peligroso porque lo llevará a realizar cosas con odio, se alejará del famoso concepto de la “fuerza interior”, resultado que termina sucediendo. Esto puede pasar en nuestra vida, a mi me ha pasado que por miedo a perder algo, no amar lo que era, lo que hacía o tenía; simplemente fui hacia otra dirección que me generó sufrimiento y dolor.

Por esta razón, vivir desde el amor será el mejor antídoto para combatir y aceptar los miedos, porque no hay que olvidar que nuestra naturaleza humana los va a tener, el punto esencial será no negarlos, reconocerlos, enfrentarlos y superarlos. Podríamos establecer tres líneas desde el amor que nos ayuden a ganarle el juego a los miedos: amor por lo que somos, amor por lo que hacemos y amor por lo que tenemos.

Amor por lo que somos

Como decía mi abuela “primero empezar por casa”, lo que eres en tu interior serás en el exterior. Si tenemos una cuota alta de amor propio, autoestima, lealtad, fidelidad e incondicionalidad por nosotros, los miedos serán aceptados con amor, porque sabemos que hacen parte de nuestra vida, nos miraremos con compasión y sabremos darle mas fuerza al amor que esta en nuestro interior. Es crucial que ese amor propio sea una nutrición constante de cuerpo, mente y alma. Nutrir adecuadamente nuestro cuerpo con el ejercicio, la comida, dormir bien, etc. Nutrir nuestra mente con buenos pensamientos hacia nosotros; ayudarlo con la meditación es un gran aporte. Finalmente, nutrir nuestra alma, llenarnos de espiritualidad, vivir desde lo sencillo, conectar con nuestra espiritualidad, servir a los desfavorecidos, aquellas cosas puras y limpias que dan alimento al alma.

Amor por lo que hacemos

Lo que hacemos y vivimos es perfecto. Nuestros errores, hay que amarlos. Nuestro trabajo, así no nos guste, hay que amarlo porque estamos aprendiendo sobre temas que necesitamos evolucionar. En nuestro día a día siempre tendremos la opción de vivirlo con amor o miedo, siempre será mejor el primer camino. Por ejemplo, amarnos cuando nos atrevemos a hacer algo desafiante, vamos a sentir miedo al rechazo, fracaso o al juzgamiento; sin embargo, esta sensación no tendrá fuerza porque intentamos algo que era retador para nosotros.

Amor por lo que tenemos

Lo que tenemos es lo que debemos tener, y lo que no debemos tener, simplemente no era para nosotros. Vivir con gratitud por las cosas que nos ofrece el día a día, por nuestra familia, amigos, pareja, comida, salud, incluso simplemente tener la oportunidad de poder decidir cada día como lo queremos vivir es un regalo del universo que merece agradecimiento. De esta manera nuestra vida puede ser una constante celebración por lo que vamos adquiriendo, desde lo místico e interior hasta lo material y tangible.

El miedo es una emoción que se puede transformar porque hace parte de la misma energía a la cual pertenece el amor. En el momento que surjan estos miedos tendremos una opción al alcance de la mano: categorizar ¿Cuál fue el origen del miedo? Y transformarlo por la categoría de amor que aplique a esa emoción: amor por lo que somos, amor lo que hacemos o amor por lo que tenemos.

Namasté

Un amor que no conocía

“Significado espiritual del Perro”

Perro: De la Raza Blanca, es el poder del corazón, es el amor y la lealtad, el guardián de sus seres queridos, el protector, las personas de esta tribu se realizan amando, son leales y fieles por naturaleza, valientes, se embravecen por defender a los suyos si no están conectadas con lo espiritual, serán obsesivos con las personas queridas, relaciones, amigos.

http://www.elarcangel.com

Hace un mes y medio conocí a Killa (la de la foto), su nombre significa “Luna” en Quechua. “Con Cheska decidimos regalarle este nombre porque resonamos mucho con la sabiduría que tiene la Luna como reloj energético de la Tierra. Killa había sido abandonada y fue encontrada en una cueva en Ubaté (municipio a las afueras de Bogotá) en un estado alarmante, llena de parásitos y pulgas. Como nada es casualidad en la vida, Killa en tan solo un mes ya nos ha enseñado muchas cosas, a mí personalmente me hizo descubrir un amor que no conocía.

Curiosamente, el sello del perro ha estado dentro de la firma galáctica de varias personas que he atendido en sesiones mayas y el mensaje para cada una de ellas ha sido: amor incondicional hacia ellos mismos, que sean fieles y leales a su corazón. Killa en poco más de un mes me ha enseñado una nueva cara de amar sin expectativas, sin esperar nada a cambio y solo dar cariño porque así lo sientes. Es tan sencillo y simple que no piensas cuanto dinero te va costar sus tratamientos, alimentación, nuevos juguetes o simplemente consentirla con algo nuevo. Tampoco te molesta que te despierte a las 3 a.m. ladrando porque sí, que no te deje dormir los fines de semana y que haga sus necesidades en todas partes en la casa. Después de cada una de esas andanzas de la pequeña, solo la miro y siento ganas de darle cariño, jugar con ella y que pase tiempo con nosotros.

Esto no es casualidad, el Perro tiene un significado espiritual. En la cultura maya el Perro es uno de los veinte sellos solares sagrados, representa el “amor verdadero en forma incondicional, lealtad y fidelidad al SER interno”.  Según “13lunes.net” de la Fundación para la Ley del Tiempo, el Perro significa: “El Compasivo”, porque amor incondicional tiene como fuente primordial la compasión, aquella motivación pura e innata que tenemos todos los seres por liberar del sufrimiento a las otras personas, tener empatía con sus problemas y brindar amor y bondad a quienes lo necesitan.

De esta forma, el Perro viene a esta existencia a compartirnos enseñanzas que están en las raíces de maestros espirituales como Buda o Jesús. Esto tampoco es casualidad, porque los principios espirituales universales se conectan constantemente entre los seres humanos, animales y la naturaleza. Acá van algunos de esos principios y la relación que he visto en mi experiencia con Killa:

  • Amo ilimitado: un perrito siempre está ahí para nosotros, sin importar qué pase ellos están a tu lado dándote amor.
  • Caridad: te inspiran a ser benevolentes y darles incondicionalmente.
  • Piedad: por más que hacen daños y te muerden, no puedes maltratarlos, sabes que son así y llega a nosotros este sentimiento de piedad reconociendo su naturaleza.
  • Perdón a los daños: incluso cuando les haces daño gritándoles o desafortunadamente con algún golpe, él está ahí para nosotros, volviendo a acompañarnos en el camino.

Gracias Killa por permitirme entrar en tu vida y conocer sentimientos de amor puro. Quiero que cada vez que te mire, tú seas un constante recordar sobre mi conducta hacia este mundo, este que a veces se hace tan pesado de transitar por los sentimientos de egoísmo, odio y deseo entre nosotros.

También por reivindicar lo que significa desarrollar amor propio: amor propio en mis aciertos y desaciertos, en mis virtudes y vicios, en mis altos y bajos. De eso se trata, de amar cada cosa y momento que somos, no negar lo que somos sino saber que siempre estará nuestra fuente primordial para abrazarnos y decirnos que todo lo que vivimos y hacemos es perfecto.

Finalmente, ser fieles y leales a nuestra felicidad, esa que muchas veces le cedemos a otras personas o lugares de trabajo porque nos confundimos sobre lo esencial de la vida. Si cada día buscamos recordar que la prioridad somos nosotros, concepto fácilmente de confundir con egoísmo pero radicalmente diferente, tendremos un mundo mejor. Porque no podemos dar lo que no tenemos, si desarrollamos amor dentro de nosotros, eso es lo que compartimos. Si no desarrollamos eso, lo que compartimos son nuestras carencias, algo que tarde o temprano cae por su peso.

Namasté

¿Cuál es la invitación para el 2021?

Foto: Cheska Patow

“Relajarnos en el momento presente, relajarnos en la ausencia de esperanza, relajarnos en la muerte, no resistirnos al hecho de que las cosas se acaban, de que las cosas pasan, de que no tienen sustancia duradera, de que todo está cambiando constantemente: éste es el mensaje básico.”

Pema Chodron

Cualquier nuevo inicio necesita tener un buen cierre, es por esto que antes de hablar de este año, quiero invitarte a hacer algo beneficioso para cerrar el año pasado elevando la conciencia y corazón. El año 2020 lo he denominado el “milagro del despertar”. El año nos deja enseñanzas sobre cómo debemos volver a la fuente original, a nuestro interior, así como lo enseña Jesús en sus lecciones y práctica. Según Javier Melloni, a Jesús (fuente primordial) venimos, porque venimos al lugar original donde comanda el amor como energía universal.

Millones de muertos, pérdidas económicas, millones de personas que siguen cayendo en la pobreza, la política mostrando su peor cara, son hechos que nos siguen pidiendo que elevemos conciencia, que sigamos despertando del sueño en el que estamos donde rigen las formas, el poder, la avaricia, la codicia, el apego y la ambición. Está en nuestras manos incorporar el aprendizaje sobre lo esencial de las cosas de la vida, o seguir indiferentes y olvidar fácilmente la fragilidad humana, buscando solo los intereses individuales sobre el otro.

Este sufrimiento humano me lleva a invitarte a que, antes de proyectar el 2021, el mejor cierre del año 2020 es hacer algo por quienes han sufrido, de esta manera desarrollamos nuestra compasión, amor propio y amor por todos los seres. Para esto quiero invitarte a conocer la práctica de Tonglen. Una técnica creada desde el budismo tibetano para desarrollar amor propio y hacia los demás mediante la compasión en la búsqueda de aliviar el sufrimiento inherente a todos los seres.

Pema Chodron, una monja budista occidental, enseña esta técnica de una forma práctica y clara (también puede ser consultada en El libro tibetano de la vida y la muerte donde se expone con mucha claridad). Recomiendo leer las enseñanzas de Pema Chodron, sobretodo cuando pasamos momentos de dolor y sentimos que las cosas se derrumban. Tonglen es una técnica sencilla y poderosa, la cual si practicamos constantemente nos permite liberar nuestro corazón de armaduras y egos para dejarlo desarrollar el amor y compasión que tenemos por naturaleza. La técnica voy a describirla a modo de receta, tomando textos de Pema, para que sea lo más clara posible:

  1. Fijas tu atención en la(s) persona(s) que están sufriendo y cuál es ese sufrimiento que la está afectando.
  2. Inhalas ese sufrimiento, dolor o penas y se forma una nube gris arriba de su cabeza con el contenido de ese sufrimiento.
  3. Exhalas un viento blanco puro cargado de amor y compasión hacia esa nube y la persona liberándola del dolor que este atravesando.
  4. Finalmente, realizas esta acción varias veces de tal forma que recibes, aceptas y empatizas con el sufrimiento de la(s) persona(s) para luego enviar todo tu amor y compasión a la persona.

En este proceso puedes incluirte en la misma receta, siendo tú mismo quien está en frente sufriendo y con dolores como miedo, angustia, estrés, preocupaciones, etc. Si conoces personas que comparten este sufrimiento se suman como grupo y haces el proceso: inhalas el dolor en cuestión y exhalas felicidad, amor y luz para aliviar el sufrimiento. Esta técnica es poderosa para la vida cotidiana, sin embargo, el año 2020 ha marcado la historia, cobrando víctimas de varias formas, de tal manera que podríamos hacerle honor realizando esta técnica por todas aquellas personas que han sufrido. Asimismo, al realizar esta práctica, obtendríamos un doble beneficio: desarrollar compasión para nosotros mismos y los demás seres. Si no resuenas con la técnica, te invito a que ores, te conectes o simplemente trae a tu mente y corazón a todas las personas que han sufrido, empatiza con lo que ha sucedido con ellas y deséales tranquilidad y calma, desde ese lugar logramos desarrollar un corazón abierto que no discrimina y nos brinda paz y alegría.

¿Cuál es la invitación para el año 2021?

Desde la cosmovisión maya

El año 2021 viene con una nueva oportunidad de incorporar lo aprendido. Desde la cosmovisión maya hasta el 26 de julio seguiremos regidos por la Tormenta Lunar Azul, de tal forma que la consigna de estabilizarnos frente a los cambios sigue vigente. Seguiremos ante una energía de cambios fuertes y tendremos que lograr mantener el balance ante las tormentas. Para llevar adelante este camino te invito a integrar cinco actitudes que te permitirán obtener equilibrio en las turbulencias:

  1. Agradecer el regalo de la vida, tenemos todos los días una nueva oportunidad de darle sentido a lo que hacemos, amar y amarnos.
  2. Aceptar que todo lo que vivimos es perfecto tanto esos momentos de alegría o buenas compañías como los dolores y penas, que nos vienen a enseñar lecciones para crecer.
  3. Fluir con la corriente y no contra ella. Dejarnos llevar por las vivencias que vamos teniendo, por las personas que llegan y se van. También por los nuevos comienzos y los cierres de ciclos, fluir siempre nos permitirá vivir relajados, tranquilos y con calma en vez de luchar contra lo que vivimos o no podemos controlar.
  4. Reflexionar sobre nuestras acciones. Traer a nuestra conciencia nuestras actividades diarias, analizar los errores que cometemos, incorporar el aprendizaje y seguir adelante.
  5. Estabilizar nuestro comportamiento a cada cambio que vamos enfrentando, porque entre más rápido comprendemos que las cosas cambian a cada instante tenemos la oportunidad de verlas objetivamente y seguir con balance nuestra vida.

Desde el horóscopo chino

El año pasado durante mi estancia en Asia pude acercarme al Horóscopo Chino y conocer un poco sobre este conocimiento. El año pasado fue el de la Rata, el cual vaticinaba turbulencias fuertes, cierres de ciclos, sin embargo, también era el año de las grandes creaciones y nuevos paradigmas en el mundo. Este año desde el Horoscopo Chino es el del Buey, el cual inicia el 12 de febrero y termina el 30 de enero del 2022. Según la astróloga argentina Ludovica Squirru, en su libro Horóscopo chino 2021 Búfalo de metal, el 2021 es un buen momento para “despertar”, por lo cual será una época de mayor orden y disciplina, conciencia en la importancia del esfuerzo y consolidación de un acercamiento a la familia.

Para acompañar este tiempo de disciplina y esfuerzo propongo incorporar tres actitudes que nos permitirán alinearnos con la energía:

  1. Hábitos: la disciplina solo es posible mediante hábitos que nos ayudan a lograr constancia desde nuestro día a día hasta los objetivos que nos estamos planteando. Este año nos invita a tener una conversación seria con nosotros acerca de esas madrugadas que no hacemos, ejercicio que aplazamos, lecturas que postergamos, hobbies que nos hacen bien y nos quedamos esperando a otro momento. Cuidar nuestro cuerpo y espíritu.
  2. Pequeñas victorias, grandes logros: el esfuerzo encuentra una recompensa cuando vamos logrando pequeñas victorias. Si la meta que tenemos es hacer más ejercicio, tengamos pequeñas victorias diarias o semanales que nos reconozcan nuestro esfuerzo y nos permitan confiar en que podemos crecer en el objetivo. En la parte laboral, plantearnos como una victoria conseguir los objetivos que me propuse al empezar el día y celebrar ese pequeño triunfo. De repente, en diciembre estaremos viendo el resultado de la suma de pequeñas victorias que nos llevaron a conseguir nuestras metas.
  3. Sembrar y cultivar: en julio será el momento de hablar en específico del nuevo año maya de la Semilla Eléctrica Amarilla, no obstante, podemos desde ahora visionar que gran parte de la energía del año tendrá la misión de sembrar aquellas cosas que queremos para nuestra vida, hacer debido proceso para alcanzarlas y cultivar ese ser que queremos desarrollar.

Desde la energía universal

La energía universal que mueve los hilos de la existencia es el amor. Jesús, Buda, Krishna y tantos otros lo enseñaron y se lo dejaron a los seres humanos para integrarlo en cuerpo, mente y alma. Como dijo un gran amigo “amar la vida”, amar lo que hacemos, lo que vivimos, a quienes nos acompañan en el camino, la naturaleza y los animales. Amar las pequeñas cosas y el minuto a minuto, algo dicho por tantos sabios y hasta por películas de Disney como “Soul”. Es una verdad simple pero que olvidamos y por eso debemos seguir en un constante recordar sobre el poder del amor en nuestras vidas.

El amor nos permitirá en el 2021 poder aliviar las pruebas que vengan e intencionar nuestros mejores deseos personales y profesionales.

A quienes me han leído desde el 2019, así como aquellos que recién lo hacen, quiero agradecerles por su compañía, visitas y comentarios a los escritos. Esto ha sido un impulso para seguir escribiendo ideas que espero ayuden a elevar conciencia. Les deseo amor, paz, armonía y tranquilidad recordando a quienes están sufriendo, porque en ellos desarrollamos amor y conciencia, y también intencionando que este año podemos vivirlo desde un despertar que nos direccione a elevar conciencia en cada día que vivimos.

Namasté

Ser un motivo

Foto: Cheska Patow

“El SENTIDO del Cielo consiste en esto: disminuir lo excesivo y completar lo insuficiente. Pero el sentido del hombre no es así, pues mengua en lo carente y se le ofrece a lo abundante”

Lao Tsé

Hace poco me encontraba en un almuerzo con mi madre hablando sobre el sentido de la vida. Un tema tan amplio como profundo, el cual afortunadamente nadie tiene la última verdad, porque considero que es algo íntimo y especial de cada ser humano. Comenzamos a preguntarnos ¿hay que tener un sentido en la vida? ¿Es importante tener un sentido en esta vida? ¿Por qué el sentido es una pregunta que inquieta tanto a algunas personas? ¿Por qué para algunas personas tener un sentido claro es su brújula de vida? ¿Por qué algunas personas no les inquieta en absoluto tener un sentido para su vida? ¡Todas preguntas razonables! Pasando los días, entre la introspección y la observación concluí que el sentido es algo valioso de preguntarte. Ahora ¿Cómo encontramos el sentido a la vida?

Lao Tsé, conocido en China como el “Viejo Maestro”, en su obra el Tao Te King, hace toda una explicación del SENTIDO y la VIDA. Lao Tsé en uno de sus escritos comenta:

“Todo el mundo dice que mi SENTIDO es grande, pero que es, como si dijéramos, inútil. Si fuera útil, ya habría empequeñecido tiempo ha. Yo tengo tres tesoros que aprecio y conservo. El primero se llama: amor, el segundo: mesura, el tercero: no osar encabezar el mundo. Gracias al amor, se puede ser valiente; gracias a la mesura, se puede ser generoso. Y por no osar encabezar el mundo se puede estar a la cabeza de hombres perfectos”

Encontramos que el sentido tiene que ver con nuestro interior, como sentimos, como sale nuestro corazón, como se guía por lo esencial y no las formas, casi que un SENTIDO que no es guiado por las pretensiones de la imagen o lo material sino lo que se descubre en cada corazón y como lo hacemos andar. Por eso seguramente, Buda mencionaba en el Sutra del Corazón y Sutra del Diamante “ Haz surgir un corazón que no resida en el sonido, el olor, el gusto, la textura, ni los Dharmas. No residas en ningún objeto externo y haz surgir ese corazón”

Ahora, venimos a este mundo a interactuar y relacionarnos con un entorno determinado. Es de valientes quienes desarrollan su búsqueda interior enfrentándose al día a día de la matriz 3D, esa caracterizada por las cosas condicionadas, las formas y el deseo constante. En esa interacción con el ser humano – con todas sus paradojas y contradicciones- debemos explorar nuestra búsqueda del sentido de la vida, porque  somos unidad, todos somos uno y cada uno hace parte del todo.

Algunas pistas

La familia, los amigos, la mascota, el trabajo, la comunidad, la ciudad, el país; espacios donde nos relacionamos y comunicamos son la oportunidad perfecta para ir encontrando pistas sobre ese sentido. Observar, escuchar y sentir lo que pasa en nuestro entorno son aliados para esa búsqueda. Esto requiere estar atentos, dejar un centrismo en nuestra realidad y observar que sucede, en eso vamos encontrando que por alguna razón estamos en ese lugar.

Otra pista es servir, servir y servir. Dejar de lado la actividad rutinaria del fin de semana, la misma actividad de siempre y tomar camino a un barrio vulnerable, un orfanato, una casa de adulto mayor y como alguna vez leí, simplemente salir con un plato de arroz y lentejas a la calle hasta encontrar un habitante de la calle que tenía su estómago probablemente vacía.

Una última pista es explorar nuestros desafíos de vida. Frase de cajón “lo que más nos cuesta es lo que más debemos aprender” Sin embargo, la vida es un constante aprendizaje, evolucionamos a cada instante, prácticamente es una espiral, volvemos a vivir los mismos desafíos una y otra vez en diferentes momentos de nuestra vida, de pronto cambia el sujeto y el objeto pero el desafío se mantiene. En esos desafíos, errores y adversidades encontramos mensajes que nos llevan al sentido porque probablemente en ellos descubrimos ese ser que no sabía que podía superar la adversidad, cambiar cuando se equivocó o se superó a sí mismo para darle la vuelta a la vida.

Sumando observar el entorno, servir y explorar nuestros desafíos podemos encontrar caminos hacia el sentido. Estos componentes podrían llevarnos a una conclusión, la cual debo agradecerla a la persona con la que empezó esta conversación: mi madre. Y es que a veces no sabemos ¿Cuál es el sentido de nuestra vida? Pero si podemos descubrir que nosotros somos un motivo para otras personas y eso es un suficiente sentido para desarrollar nuestra vida.  Por ejemplo, cuando doy servicio a otras personas, soy un motivo para aquellas personas que obtienen lo mejor de mi de forma desinteresada. Cuando encuentro que mis errores también fueron enseñanzas para otras personas o simplemente un rol como esposo, amigo o familiar que brinda cariño y felicidad, son cosas esenciales, sencillas que dan sentido al día a día.

Namasté

Tres lecciones de un español a un colombiano

Foto: Cheska Patow

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño, pues toda la vida es sueño y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca

Durante mi estadía en España, tuve la oportunidad de hospedarme en la casa de un español proveniente de Galicia. Con el paso de los días fui entendiendo que la vida me colocaba nuevamente a un maestro en el camino. No es casualidad, es causalidad: las personas que nos cruzamos en la vida son espejos, vienen a mostrarnos enseñanzas acerca de lo que somos, lo que nos gusta y no nos gusta de nosotros mismos o a recordarnos cuáles son esas pruebas que aún debemos seguir superando para evolucionar. Volviendo a Manik (el español), él es una persona que nunca fue a McDonalds, Burger King y KFC, una persona que a sus 44 años nunca probó la Coca Cola y sus alimentos provienen de un grupo de consumo el cual compra directamente a los campesinos –en la lucha por el comercio justo y apoyo a los pequeños productores–.. Sin embargo, no se considera un “santo” que tiene esa vida por radicalizarse, todo lo contrario, aún considera que es inocente y que McDonalds o Coca Cola no se han encontrado en su camino pero de pronto pasará algún día.

Manik se considera una persona tradicional, es historiador y antropólogo, y desde hace varios años es profesor, el cual ha seguido intensamente la lucha socialista y sobretodo la búsqueda de la espiritualidad como una evolución de su ser. En diversas conversaciones de almuerzo, cenas, salidas, cafés, mañanas, pasillos, lectura de carta maya, entre otras, Manik me dejó tres lecciones para seguir adelante con mi camino. Las tomo como lecciones y a él como un maestro, porque eran la recarga de energía que necesitaba para una etapa de cerrar ciclos, de borrar el paisaje pintado y volver a disponerme a pintar uno nuevo, porque así es la vida: tejer y destejer, reír y llorar, nacer y morir, felicidad y tristeza, siempre sabiendo que no nos queda otro camino que seguir andando y sobretodo disfrutar del camino.

Entregarse a lo que vivimos

En varias conversaciones con Manik llegábamos a la conclusión que entregarnos a lo que vivimos es uno de esos mantras para vivir tranquilo, en paz y armonía. Vivimos luchando constantemente por rechazar lo que nos toca vivir o anhelando vivir otra cosa diferente a la que estamos viviendo y en ese proceso nos perdemos de lo bello y hermoso de la vida. Los árboles, las flores, los animales, la arquitectura, el arte, las risas, un café, un vino, un libro, una buena charla, comer algo saludable… Olvidamos como las cosas simples y sencillas son muchas veces las más hermosas.

Manik se ha sumergido a practicar y entender el Islam, vale la pena aclarar que no es musulmán, de hecho dice con respeto “ya quisiera serlo”. Él me ha compartido libros y enseñanzas de esta sabiduría, la cual me ha servido para seguir rompiendo prejuicios y comprender lo rico y poderoso que hay en ella. En occidente vivimos con prejuicios sobre el Islam porque creemos la mentira de varios medios y en el fondo hay una sabiduría parecida al Budismo, Hinduismo y Cristianismo, en pilares básicos como la importancia del amor, el servicio a otras personas, el conocimiento propio para evolucionar y el ser unidad. Una de las grandes lecciones que me ha compartido basada en el Islam es que aceptamos el curso de las cosas, vamos con la corriente y no contra ella, soltamos el control y aflojamos la marcha, simplemente aceptamos lo que vivimos es perfecto, porque el fin es cómo evolucionamos en nuestro interior en cada cosa que vamos viviendo.

La vida es bella

Manik estuvo ligado a la lucha socialista en cuerpo y alma, igualmente, se ha entregado a vivir y entender el Islam y el Cristianismo en una búsqueda de reunir conocimiento y desarrollar su ser. Esto sin dudas lo llevó varias veces a cuestionarse y rechazar el mundo en el que vivía, porque no es tarea sencilla cuando somos más conscientes de las agonías humanas o las desigualdades de este mundo. Una de sus reflexiones fue “siempre que me involucré profundamente en cada una de esas causas, que son justas, tienen razón y sentido, también me di cuenta que me podía perder de lo bello de vivir. En una obra de arquitectura lo único que veía era una probable expropiación de los ricos, en una buena conversación con personas pensaba en su falta de consciencia, en los viajes veía las desigualdades e impactos de un mundo sin visión de sostenibilidad; en vez de apreciar la belleza de las creaciones humanas, lo maravilloso que tiene cada persona para aportar, o lo impactante que es la naturaleza”.

Nos olvidamos de que la vida es bella, así como lo muestra la famosa película de Roberto Benigni en 1997, podemos quedarnos enfrascados en ver lo negativo, quedarnos luchando por causas sin disfrutar lo que vivimos, viendo en cada cosa cuál es su lado injusto o malo. Como muestra la película mencionada, cada uno puede crear una realidad sobre la vida ya sea bella o catastrófica. Cheska, en medio del caos que vivimos alguna vez en India, me dijo “el paisaje es un estado de ánimo” y sí que tiene razón, porque es nuestra decisión con qué lentes queremos ver la realidad.

Lo simple y lo sencillo

En lo simple y lo sencillo está lo majestuoso. Manik tiene una vida sencilla, su casa es tan sencilla como hermosa, llena de plantas, libros, luz y lindos cuadros. No se necesita más para que la casa sea bella, a veces las llenamos de cosas porque creemos que eso las hace más bellas, algo muy parecido a lo que nos sucede como personas cuando creemos que llenarnos de roles, títulos o logros nos hace “más” o “mejores”. En la sencillez está lo bello, en apreciar levantarse, comer un desayuno con calma, leer un libro, tener tiempo para meditar, escuchar una canción que nos alegre y seguir con el día.

Manik dice: “Me he dado cuenta de que la vida se trata de ir y volver constantemente a mí mismo. Me he ido a muchos lugares en el exterior e interior y siempre llegaba a la conclusión de que la felicidad está en nosotros de una manera muy simple y sencilla, valorando cada paso que damos y cómo lo vamos viviendo”. Cuando miro para atrás en el último año donde tuve la fortuna de conocer tantos países, culturas, personas, tradiciones y rituales, comparto la visión de Manik, una vida sencilla sin tanta cosa encima nos permite andar ligeros, sin cargas y tanto apego, fuentes inagotables de insatisfacción que no nos permiten ver con claridad que amar, reír, llorar, sentir, hablar, escuchar, comer, beber algo, escribir, cantar, bailar, caminar, correr, meditar, ejercitarse; son cosas simples pero las que más debemos atesorar para vivir felices y tranquilos.

Por último, Manik, como un auténtico maestro, es sincero en demostrar cómo está lejos de tener resueltas todas sus preguntas, deseos, contradicciones y visiones. Sigue cuestionándose cómo mantener el equilibrio entrando y saliendo del mundo de las formas, cómo balancear la búsqueda espiritual con la material, cómo seguir disfrutando y viviendo al máximo, pero no perder sus espacios tranquilos de silencio y calma. Una de las conclusiones más interesantes fue que, quienes estamos en la búsqueda espiritual, debemos entender que una de las pruebas de rigor es aplicar esos conceptos en el mundo de a pie. En un trabajo, en el metro, en la calle, con tu jefe o tu equipo, porque ser espiritual alejado y solo en la montaña será valorable pero de alguna forma no tendrás que enfrentarte a lo que somos como seres humanos, llenos de magia y contradicción.

Cerca de empezar una nueva etapa en mi querida Colombia, atesoro el compartir con Manik, a quien considero ahora mi amigo y espero poder visitarlo nuevamente y seguir hablando sobre cómo el mundo sigue lidiando con su caos sin perder nunca de vista el agradecimiento por estar vivos y tener la oportunidad de cambiar nuestra y otras realidades.

Namasté

La importancia de saber tomar una pausa

Foto: Cheska Patow

Pronto se darán cuenta de que el trabajo es una bola de goma. Si se cae, rebota. Pero las otras cuatro bolas: familia, salud, amigos y espíritu, son de vidrio. Si se deja caer una de esas, va a quedar irrevocablemente dañada, rayada, rajada o rota.

Bryan Dyson

Todas las personas tenemos nuestro propio camino. Ese camino me gusta ejemplificarlo en una escalera, porque siempre estamos en una constante evolución. ¿Hacia dónde? En mi opinión, hacia donde nuestra alma ya lo había estipulado, otro punto de vista sería, la teoría de la evolución la cual diría que no hay un punto fijo de llegada salvo el de la misma evolución como especies.

No existe un punto fijo o meta clara pero si una constante evolución en este viaje llamado vida. En ese camino hacia nuestra evolución hay momentos donde se hace pesado avanzar, seguir caminando y subiendo la escalera. Nos van llegando pruebas, nuevas cargas y desafíos que hacen que cada nuevo paso nos cueste más. Entonces comenzamos avanzar con cansancio, fatiga, dolor, obligación y desespero porque no podemos avanzar como queremos. Sin embargo, incluso sintiendo ese cansancio y fatiga, a veces no tomamos la decisión de parar, preferimos seguir en la locura. El problema se puede profundizar porque llega un momento donde caemos, nos desesperamos, perdemos el rumbo y probablemente explotamos.

Hace un tiempo tuve miedo de tomar esa decisión en mi vida. Creía que si paraba el mundo  me iba llevar por delante, después me iba costar a ubicarme laboralmente, ser abundante, retomar relaciones personales y volver a encajar en la vida cotidiana. Tenemos miedo de parar porque nos enseñan desde pequeños que siempre debe haber un siguiente paso. Existe un paradigma construido que ha establecido: todo el tiempo se debe avanzar, querer más y hacer más, si no lo haces, un poco estás perdiendo tu tiempo. La sociedad nos empuja hacia ese camino. Por eso, se requiere valentía y confianza para tomar la decisión de parar, incluso de dar un “paso atrás”, porque cuando paramos y damos ESE paso atrás tomamos descanso, perspectiva y un nuevo impulso.

El simple hecho de dar el paso atrás ya es una victoria. Porque haberlo hecho significa desapego, soltar el control y aceptación que lo que vivimos es perfecto. Dar un paso atrás no significa que no estamos evolucionando, al contrario, a veces significa que nos llenamos de valor para aceptar que necesitábamos un respiro y tomar de nuevo el rumbo de nuestra vida. Por el contrario, en algunas ocasiones por el miedo a defraudar a otras personas o a nuestra propia idea de avanzar, seguimos caminando hacia adelante como máquinas buscando encajar en lo que se ve bien para el entorno.

Stephen Covey habla de este concepto cuando se refiere a “afilar la sierra”. Si, debemos darle la razón a Covey, el activo más importante somos nosotros mismos y darnos un tiempo para trabajar nuestro cuerpo físico, social/emocional, mental y espiritual se vuelven fundamentales para volver con fuerza al siguiente paso.

Un año después de haberme atrevido a dar el paso atrás para tomar impulso te puedo decir que no hay un camino de llegada seguro pero si un viaje personal lleno de descubrimientos, descanso, confirmaciones de sueños y sin dudas nuevos anhelos. Te invito a tomar consciencia si estas en un momento de agobio de saber parar, de no tener miedo de dar un paso atrás y de escuchar tu corazón si él te está pidiendo parar. Si te atreves a tomar esta decisión te vas a dar cuenta que las cosas no eran tan definitivas o tan serias como nos han contado. Un día, una semana, un mes, un año, cada quien tendrá dentro de sus capacidades el tiempo que pueda tomar pero te aseguro que ese tiempo valdrá totalmente la pena.

Al final del camino, ese “paso atrás” realmente fue un “paso adelante”. No fue un paso adelante convencional de tener más logros, títulos, reconocimientos sino un paso delante de evolución personal, desarrollo interno y recordar lo que realmente es importante en nuestra vida, nuestro propio ser.

Namasté

El poder de escuchar y ser escuchados

Foto: Cheska Patow

Escucha y observa sin apego y juzgamientos a tu cuerpo, habla y mente, esto te permitirá aliviar el dolor.

Propio

El cuerpo es un concepto que asociamos principalmente a temas físicos como los órganos, las extremidades o el tronco. Por esta razón, es probable que cuando hablamos de la salud tendemos a sobre-pensar o asociar con estar en un buen estado en esas partes del cuerpo. Sin embargo, los seres vivos como el ser humano tiene cuatro cuerpos, físico, mental, emocional y espiritual; todos igual de importantes, el problema es que en el mundo de las formas donde vivimos, tenemos una tendencia a darle más peso y posicionamiento a las cosas físicas – también fundamentales – y dejar un poco de lado las otros cuerpos que también son eje de nuestra vida, los cuales cuando no están bien, son causa de muchos dolores y problemas, irónicamente afectando a nuestro cuerpo físico. Por ejemplo, cuando tenemos problemas de salud mental, el dolor y sufrimiento se puede equiparar o superar al dolor de fracturarse alguna extremidad del cuerpo.

La salud mental es un tema en el cual los seres humanos nos debemos una amplia conversación sobre su importancia y por ende como debería dejar de ser un “tabú” dentro de nuestros círculos relacionales, incluso los más íntimos. Admitámoslo, en varias ocasiones nos da vergüenza aceptar, incluso a las personas que amamos, que sufrimos de ansiedad, pánico, tristeza, depresión, estrés, etc. Por otro  lado, al ser algo que no hemos sido educados para comprender bien, tampoco desarrollamos empatía y comprensión con quienes pueden tener estos problemas.

En mi caso personal, he vivido ambos escenarios. Durante años no tenía la empatía y comprensión de lo profundo y doloroso que puede ser esto para las personas, hasta que me tocó vivirlo en carne propia, bendito ese día donde lo pude vivir y pude empezar a desarrollar más compasión por quienes sufren con dolores de la mente y el corazón. Asimismo, doy un paso al frente y les comparto que durante estos últimos meses tuve un par de episodios donde no me sentí bien a nivel mental (no tengo rigurosidad científica para etiquetarlo de alguna forma específica), pasando también por el “tabú” de no sentirme tranquilo de compartirle inmediatamente esto a mi propia esposa en quien confío más que a nadie, afortunadamente di el paso y fue una gran fuente de consuelo y comprensión.

Ahora, existen diferentes formas de poder aliviar estos problemas desde nuestro propio hacer hasta buscar especialistas u otras alternativas que permitan mejorar nuestra situación. En mi caso encontré una herramienta poderosa, transformadora y amorosa que quiero compartirles: ESCUCHAR y ser ESCUCHADOS.

Escuchar con amor y atención                                                           

Tener la disposición para escuchar a alguien cuando esta sufriendo es un acto de servicio transformador. Cuando realizamos este acto de manera sincera, servicial y amorosa, podemos estar salvándole la vida alguien con tan solo 1 o 2 horas de nuestro tiempo. Las personas no nos aventuramos a decir que nos pasa porque nos sentimos solas a veces. Cuando decidimos darle a la oportunidad a alguien que pueda hablar sobre cómo se siente le estamos también diciendo que no está sola, que tiene alguien que puede escucharla con amor, cariño y sin juzgamientos. Justamente este último concepto es clave, cuando decidimos escuchar tenemos una obligación espiritual de no juzgar o criticar porque todos estamos en nuestro propio camino con avances y retos, no hay espacio para eso, simplemente escuchar y dejar que la persona suelte y deje ir esas emociones que la están agobiando. Es por esto que también toma mucha relevancia que escuchemos con nuestro corazón y silencio interno, no con nuestra mente elaborando respuestas para contestarle adecuadamente a la persona, debemos tener mucha atención con eso porque muchas veces vamos a opinar desde nuestro ego, nuestras carencias y nuestra vida. A veces será más transformador que simplemente escuchemos, demos un abrazo y digamos un: te quiero, cuenta conmigo.

Ser escuchados

El miedo a hablar me gusta conectarlo con el concepto que explica Rene Brown en su charla TED y posterior capítulo en Netflix, relacionado a la vulnerabilidad. Tenemos miedo a mostrarnos vulnerables cuando es el acto de mayor valentía que podemos hacer, porque significa desapego, coraje y amor propio. Acá nos invitó a que no tengamos miedo a abrirnos y podar compartir que nos sucede, el acto de liberar las emociones, presiones y dolores que tenemos adentro de nosotros, es quitarse una mochila de 100 kilos de nuestras espaldas.

Cuando podemos decir que nos pasa existe una liberación que difícilmente se puede etiquetar con palabras pero nuestro cuerpo mental lo va sentir. Uno de los problemas que tenemos al abrirnos, es que sentimos que no contamos con personas de confianza para realizar esta acción. Sin embargo, entre más conozco personas y profundizo en su interior, me convenzo que esas personas si existen, solo que nuestro ego no es capaz de aceptar que va mostrarse vulnerable frente a alguien, ya sea familiar, pareja o amigo/a. De hecho, estoy lleno de historias maravillosas donde las personas han vuelto a construir lazos de amor y cariño con otras personas cuando una de ellas se atrevió a buscar a otra para contarle algo que le sucedía, porque ese encuentro permitió abrir corazones y mostrar quienes realmente son, cimentos claves para cualquier relación sincera y desinteresada. Si aún sentimos que no contamos con la confianza suficiente con alguna persona, al menos intentar escribir que nos sucede es aliviador, sobretodo en esos momentos donde estamos más afligidos, porque estamos verbalizando que nos pasa a nuestro “Yo Interior”, con quien a veces tampoco conversamos.

Hace unos días escuchaba un Podcast llamado TED Radio Hour (comprimidos de 1 hora de varias charlas TED) sobre como procesar la pandemia a nivel emocional y mental. Una de las reflexiones brindadas por el Podcast fue que en los momentos difíciles, de mayor prueba y resistencia, todo se trata de conexión. Si nos permitimos abrirnos a que otros conecten con nosotros desde su energía, y nosotros nos abrimos a conectar desde nuestra vulnerabilidad estamos creando un sistema energético potente de amor y compasión.

Por todas las personas que han sufrido, sufren y puedan llegar a sufrir dolores y problemas de salud mental quiero compartirles que no estamos solas, que encontremos en nuestro amor propio, confianza para abrirnos a otras personas y que desde nuestro hacer también podemos aliviar el sufrimiento de alguien con actos tan simples como escuchar, simplemente escuchar.

Namasté

Amor y miedo

Foto: Cheska Patow

La capacidad de percibir o pensar de manera diferente es más importante que el conocimiento adquirido.

David Bohm

La diferencia de realizar exactamente la misma acción con amor o miedo cambia radicalmente el proceso y resultado de las cosas. La intención significa desde qué energía proyecto una realidad.

A veces no nos damos cuenta de la intención que ponemos en las acciones que deseamos realizar o realizamos, porque vivimos a una velocidad y confusión que no nos permite ver con claridad si estamos actuando desde el amor o el miedo. Hay diferencias claras de estos dos conceptos, por ejemplo, el amor a realizar cosas que nos apasionan como un hobbie o el miedo a fracasar en algún proyecto que anhelamos. . Sin embargo, existen decisiones importantes de nuestra vida cotidiana como elegir un estudio, proyecto, trabajo, relación, conversación o una simple acción, donde no percibimos esta diferencia.

Cuando nuestras acciones son realizadas desde el amor, no se garantiza que vaya a suceder lo que deseamos, pero es imposible que no tengamos un sentimiento sobre lo valioso del proceso vivido. Más allá del resultado, ganar o perder depende de los lentes con los que estemos viendo la realidad. En el lado opuesto, cuando emprendemos acciones por medio del miedo, ellas casi nunca llegan a suceder. Incluso cuando ganamos u obtenemos la meta por medio del miedo probablemente habrá insatisfacción porque no era la motivación correcta la que nos impulsaba. Si esto nos pasa, lo importante es aprender de esto y valorar el proceso, porque con seguridad habremos aprendido algo en el camino.

Vamos con algunos ejemplos para darle claridad a estos dos lados de la misma moneda, desde la intención y acción en nuestra vida:

Profesional:                                                                                                                                  

  • Quiero este trabajo o profesión porque es mi pasión, con eso vibro y siento que transformo mi entorno (amor).
  • Quiero este trabajo porque no quiero perder prestigio, no quiero quedarme sin hacer nada, quiero cambiar porque no aguanto lo que hago o mis colegas (miedo).

Relaciones de pareja:                                                  

  • Quiero una relación duradera con esta persona porque la amo y siento que veo mi vida con ella en este momento (amor).
  • Quiero una relación porque no quiero quedarme sola, no quiero no ser la única persona de mi circulo que no se casó y no tuvo hijos, soy la persona soltera de mi grupo hace mucho tiempo (miedo).

Abundancia:

  • Deseo abundancia en mi vida para compartirla con mis seres queridos, suplir mis necesidades para desarrollarme y cumplir metas de mi desarrollo personal (amor).
  • Deseo abundancia para mantener un estado social, para no sentir carencia y cuando haya momentos de crisis, pueda estar protegido (miedo).

Metas u objetivos:

  • Anhelo esta meta porque con ella voy a realizarme, porque esto me llenará de gozo y realización por lo que hago (amor).
  • Quiero esta meta porque si no lo logró me sentiré fracasado, defraudaré mi percepción de éxito o porque quiero demostrarle a otras personas mi logro (miedo).

Servir o Dar:

  • Doy mi tiempo, un regalo, una ayuda o gesto a otra persona para su bienestar porque me da felicidad verla feliz o que pueda ayudarle (amor).
  • Doy porque espero a cambio algo, porque quiero que me reconozcan cuando doy, porque espero alguna retribución directa o indirecta (miedo).

Amor y miedo

El amor es un concepto en el cual el lenguaje puede quedarse limitado y ser incapaz de expresarlo y explicarlo, por lo que se le suele confundir con otros conceptos que pueden parecer similares dentro de lo conocido por el lenguaje. Es algo que se siente, que une mente y materia, que es capaz de atravesar el tiempo y espacio. El amor es una fuente inagotable de atracción, conexión, pasión, servicio y dedicación. El filósofo hindú Jiddu Krishnamurti (muy muy recomendado leer sobre sus ideas) asegura que la verdadera inteligencia significa amor, porque el amor es ausencia de violencia, miedo, competición, ambición. Con la energía universal del amor solo piensas en dar algo sin fronteras, no hay fragmentaciones y limitaciones.  

El miedo es básicamente ausencia de amor. Al ser su lado opuesto, el miedo también es una fuente inagotable de atracción de ansiedad, odio, codicia, rencor, envidia, celos, etc.

¿Cómo percibir la diferencia?

Conectarnos con nuestra propia fuente para discernir correctamente. En términos prácticos, observarnos con calma, tranquilos, dejar que pasen las emociones y mirarnos con total honestidad. Sentir cómo vibramos con esa intención. Siendo aún  más práctico, ve a un lugar en silencio, siéntate, quédate quieto por cinco minutos con los ojos cerrados (puedes apoyarte en escuchar música relajante o sonidos de naturaleza mientras lo haces) sintiendo cómo van fluyendo tus emociones con la intención que estás proyectando y ahí llegarán orgánicamente las respuestas, tu corazón va a saber si tu intención viene desde el amor o el miedo. Principalmente, sabrás que es miedo cuando no sientas paz, gozo, plenitud y tranquilidad en tu cuerpo y respiración.

¿Cómo nutrir constantemente la energía del amor?

De nuevo sobre este tema hay demasiada literatura y diferentes maneras de abordarlo, todas válidas (creo). En este caso, mi experiencia me lleva a recomendarte prioritariamente las acciones más que las aproximaciones intelectuales. La acción por excelencia es servir, dar sin esperar a cambio, realizar una acción de servicio desinteresada hacia alguien que lo necesita. Desde ese lugar, siempre encontraremos una recarga constante de energía y compenetración con nosotros mismos. He tenido el privilegio de estar en muchas instancias de servicio social con personas en alta vulnerabilidad, donde mi sorpresa siempre fue como al final de cada jornada yo obtenía un beneficio muy alto, en mi DAR se nutría mi propia fuente de amor y gratitud. El amor desinteresado que no espera y no tiene expectativas nos permite vernos hacia adentro, llenarnos de amor propio y ver compasivamente a los demás.

Si buscamos trabajar estar en un estado de alerta consciente que nos recuerde si estamos intencionando o accionando con amor o miedo, lograremos encontrar armonía, paz y tranquilidad en las decisiones que tomamos.

Por último, hace unos días un amigo del alma falleció de forma repentina y fugaz. Leo (mi amigo) se caracterizaba por vivir intensamente, dar todo en cada cosa que se proponía, podría asegurar que Leo emprendió muchos proyectos con amor y por eso nos ha dejado una huella a muchas personas que no vamos a olvidar. De los tantos aprendizajes que nos ha dejado Leo es que este paso por este momento llamado vida puede ser efímero, así la invitación es a no vacilar un segundo en llenarnos siempre de amor propio y dar desde ese lugar a nuestros seres queridos, personas, desconocidos, lugar de trabajo, etc. En palabras de mi gran amigo:

“No escatimar en amar, en compartir y llenarse de momentos emocionantes. Llorar, reír, viajar, leer, soñar, emocionarse. Vivir”

Namasté

Gestionar la incertidumbre: tres consejos prácticos

Foto: Cheska Patow

La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.

Mario Vargas LLosa

Gestionar la incertidumbre es de las tareas titánicas que tenemos los seres humanos. Es un reto que se presenta en nuestra vida personal y profesional, porque la incertidumbre está conectada al futuro, uno de los lugares donde nuestra mente gasta mucho tiempo. Tenemos incertidumbre sobre qué vamos hacer con nuestra vida, nuestro trabajo, decisiones, consecuencias de las decisiones que tomamos, incluso cuando estamos en un buen momento de vida tenemos incertidumbre de cuánto va durar ese buen momento.

Como cualquier persona, me he enfrentado ante la incertidumbre en diversas ocasiones, de hecho, en este momento me encuentro con bastante incertidumbre sobre: ¿cuál será mi futuro de los próximos meses?, ¿dónde vamos a vivir?, ¿qué voy estar haciendo?, ¿voy a estar feliz?, y tantas preguntas más.  La incertidumbre tiene la capacidad de quitarnos la magia del momento presente hasta llegar a enfermarnos por ansiedad, obsesión y estrés. Sin embargo, su complejidad es que no es algo que tiene una solución o es algo que se puede eliminar de raíz porque sencillamente todo cambia, nada es permanente, con lo cual saber o controlar los sucesos de nuestra vida es algo prácticamente imposible.

La incertidumbre según la RAE es la falta de certidumbre, es decir, la falta de certeza. Al referirnos a la certeza, podríamos estar hablando de un sentimiento, por ejemplo, cuando soy una persona que tiene certeza sobre las cosas que me traerá la vida, estamos hablando de un estado de ánimo o sentimiento de seguridad. Esta secuencia nos lleva a concluir que la incertidumbre es algo que podemos gestionar, como todas nuestras emociones, ellas están ahí e impedir que sucedan no solo es casi imposible sino un poco estúpido por el daño que nos hace. Sin embargo, las emociones podemos gestionarlas, administrarlas y fluir con ellas, gestionar la incertidumbre nos permite gozar de la vida, no perdernos de las cosas maravillosas que tiene para ofrecernos y estar con esperanza, de nuevo, un estado de ánimo que alude a nuestra creencia que las cosas serán positivas.

Una de las mejores definiciones sobre la incertidumbre la escuche en el podcast “Entiende tu mente” (muy recomendado y lo pueden encontrar en Spotify), la cual dice:

“el secreto de la felicidad es tener la sabiduría necesaria para sobrellevar lo que no puedes controlar, la fuerza suficiente para cambiar lo que si puedes controlar, e inteligencia de distinguir la una de la otra”.

Gestionar nuestra incertidumbre podría realizarse mediante tres exigentes pero beneficiosas acciones: no proyectar el futuro con base en el pasado, soltar el control y dar lo mejor cada día.

No proyectar el futuro con base en el pasado

Desde una mirada más científica, en el libro Nudge de Richard Thaler y Cass Sunstein, exponen evidencias contundentes que concluyen cómo los seres humanos no tomamos decisiones inteligentes porque en muchas ocasiones nos basamos en los hechos del pasado. Muchas veces  ha sucedido en el mundo de las inversiones que se invierte con base en el comportamiento de los últimos años y termina en quiebras, burbujas y pérdidas, o realizamos planes con base en el éxito pasado de otras personas y no realizamos un análisis riguroso de las diferentes variables que interactúan en la decisión. Desde un ámbito más espiritual, cuando proyectamos con base en el pasado le quitamos toda la fuerza energética que tiene nuestra creatividad y poder de atracción. De hecho, proyectar un futuro con base en hechos negativos es bastante peligroso porque con seguridad vamos atraer eso, ya que es la energía con la que estamos vibrando.

Es por esto que el primer consejo para gestionar la incertidumbre es no pensar en mi futuro con base en mi pasado, mi futuro es un espacio limpio que tengo que llenar desde mi cuerpo, mente, emociones y espíritu. Cada vez que nuestra mente viaje al futuro con ansiedad por no saber qué va suceder, tomemos distancia, observémonos y preguntémonos si ese futuro al que estoy viajando es con base en mi pasado, es así, paremos y llenemos ese espacio con certeza, lo que viene será lo mejor, lo cual me lleva al siguiente consejo.

Soltar el control

En este escrito quiero mencionar de nuevo al profesor Robert Wright, quien en su curso sobre Budismo y Psicología Moderna (muy muy recomendado y lo pueden encontrar en Coursera), comparte que mediante diversos experimentos desde la mirada de la psicología evolutiva se encuentra que las personas no tenemos el control ni siquiera de nuestras propias decisiones, es una gran mentira que nos creemos. Realmente nuestra mente –mediante una compleja red de módulos– toma decisiones con base en lo que sucede en el entorno y lo que sale de nuestras acciones o palabras es más nuestro departamento de relaciones públicas, que el CEO que creemos que tenemos y domina nuestro accionar. Buda argumentaba lo mismo, no tenemos el control de ninguno de nuestros agregados: cuerpo, sensaciones, percepción, formaciones mentales y consciencia, porque simplemente todo nuestro interior también es cambiante y no lo podemos controlar.

El exterior también es impermanente, el mismo capítulo del podcast “Entiende tu Mente” socializa un experimento interesante: toman grupos de personas y les hacen escribir diez cosas que les preocupa que van a suceder en su vida en el próximo año. Al año siguiente revisan las preocupaciones de las personas y en promedio solo sucede una de las diez preocupaciones que escribieron, ¿bastante claro no?

Controlar lo que nos va suceder simplemente es agotador e inútil, con lo cual mi mejor consejo es soltar ese control, fluir con la corriente y no contra ella, sincronizarnos con los sucesos y sí estar alerta, presente y total en lo que sucede día a día para fluir de la manera adecuada, esto me lleva al último consejo.

Dar lo mejor cada día

Varias personas son críticas del concepto soltar o no controlar, porque lo confunden con estar en el sofá esperando lo que traiga la vida. Eso no es cierto, existe la ley de la causalidad y las acciones o esfuerzos que hago generalmente me traen los resultados que busco. La diferencia radica en la intención y presencia de nuestras acciones, las cuales deben ser ancladas en el eterno presente, en el hoy sin el condicionamiento del miedo futuro de si va a salir bien o no, pasará “x” o “y”, simplemente estar presente en el hoy y dar lo mejor de mí. Es frase de cajón pero es cierta, si nos levantáramos cada día y solo nos concentráramos en dar lo mejor para ese día, viviríamos desde un estado de mayor tranquilidad porque no le damos espacio a nuestra mente de perder el tiempo en el pasado o el futuro.

Otras de las malas concepciones que tiene vivir el hoy es que se piensa que esto excluye que tengamos grandes sueños, planificaciones u objetivos de largo plazo. Es una concepción errónea, es fundamental poner nuestra mirada en un horizonte, ojalá lo más alto, apasionado, transformador y feliz que podamos, pero esto solo debe hacerse una vez, luego nuestro foco tiene que ser dar paso a paso con determinación. En otro de mis escritos mencionaba que por eso es como subir una montaña, sabes cuál es la cima que estas aspirando pero llegar a ella solo es posible dando paso a paso con determinación, una férrea voluntad y sin mirar tanto arriba porque te caes.

La selección natural nos ha hecho personas que buscamos controlar, no culpemos esa parte intrínseca de nosotros. En la aceptación de esto podemos gestionar nuestra incertidumbre, esto nos permitirá vivir en tranquilidad, paz y armonía.

Namasté