¿Cómo manejar nuestro apego o anhelo al “Yo”?

Foto: Cheska Patow

Vive tranquilamente el momento y observa la belleza de todo ante ti. El futuro se cuidará de sí mismo.

Paramahansa Yogananda

Una de las cuatro nobles verdades que enseñó Buda en su primer discurso de enseñanzas en Benarés, India, hizo referencia a que la causa del sufrimiento o insatisfacción humana es el anhelo o apego, es decir, el sufrimiento o insatisfacción humana es causada porque tenemos un apego o anhelo a algo que deseamos ya sea intangible (placer, alegría, diversión, reconocimiento) o tangible (dinero, bienes, cosas en general) donde cualquiera de ellos tienen la característica de ser impermanentes.  Siempre van a cambiar, moverse o destruirse.

Lo primero que debemos comprender es que no hay que satanizar el apego, es algo que hace parte de nuestra naturaleza y de hecho los anhelos más profundos de nuestro corazón muchas veces nos llevan a un estado de felicidad muy grande. Desde la piscología, se ha demostrado que nuestra especie desea felicidad o placer, incluso la planeación de una actividad o proyecto que me va a dar felicidad futura me brinda placer. Esto lo explica muy claro el profesor Robert Wright (recomiendo que sigan sus cuentas en redes sociales) como algo que hace parte de la selección natural. Lo segundo, según cómo nuestra sociedad ha ido “evolucionando”, sus anhelos o apegos han ido transformándose y no podemos comparar los anhelos de nuestros padres con los nuestros, sin embargo, la constante es que siempre hay algún anhelo o apego a conseguir “algo”. Por último, anhelo o apego también aplica para emociones negativas, por ejemplo, cuando tengo miedo de arriesgarme a hacer algo nuevo, el miedo proviene de un apego a un “qué dirán o “qué me diré”.

Tenemos un apego fuerte a un “yo”, “yo soy”, “yo quiero”, “yo deseo”, “yo sé hacer” “yo he experimentado”. Ahora, hagamos un ejercicio: durante tres minutos cierra los ojos, quita todos los títulos, experiencias, relaciones familiares, parejas, amigos, bienes, sueños y metas, y pregúntate: ¿quién eres? Probablemente, llegues a ubicarte en un extremo donde crees que eres nada, básicamente que estás vació sin esas cosas o al otro extremo donde crees que eres la suma de todas esas cosas. El problema que se nos presenta es que en el momento en el que nos quitamos todo eso creemos que nuestro SER no tiene sentido, pero es todo lo contrario, nuestro ser comienza a vivir desde lo esencial, porque lo primero que vamos a valorar es conectarnos con nuestra fuente interior como base de nuestros pensamientos, palabras y acciones.  

Abrirle la puerta a dejarse morir

Dejarse morir o dejar morir algo es una experiencia liberadora. Cuando nos permitimos dejar morir nuestra personalidad para darle paso a una reinvención vienen grandes destellos de luz en nuestra vida. Esos momentos de luz sólo llegan cuando abandonamos lo viejo y le damos paso a lo nuevo. Me gusta un ejemplo que me enseñó hace unos años Ximena Duque Valencia, también la recomiendo para que la sigan en redes sociales y se la jueguen por tener una sesión con ella, quien me decía: si tienes agarrado en tu mano un billete de 10 dólares y pasa frente a ti el billete de 20 dólares, la única manera de tomarlo es soltar el de 10 y tomar el de 20, pero desafortunadamente tenemos tanto apego por ese billete de 10 dólares, nos da miedo soltar lo que tenemos, desde un ideal hasta un simple auto o prenda de vestir. Eckhart Tholle tiene una frase magnífica: “el secreto de la vida es morir antes de morir y darse cuenta que nada ha muerto”. Cuando llega el momento de la muerte no existe religión, ideología, creencia, personas, títulos o logros, solo queda nuestra consciencia. Si logramos vivir con esta claridad, podremos avanzar ligeros sin tanta carga, porque el único equipaje que tenemos es lo que contiene nuestro interior y el grado de consciencia que hemos alcanzado.

La experiencia de peregrinar la vida sin cargas, sin tantas cosas, es liberadora. Cuando no tienes el apego a lo que deseas ser o lo que tu entorno (familia, amigos, medio social) desean que seas probablemente conoces una libertad diferente pero transformadora. El mundo cuando deja de tener altas expectativas se vuelve más liviano, más sencillo y comenzamos a valorar de otra manera las famosas “pequeñas cosas” que nos hacen felices. Si logramos llevar nuestra vida comprendiendo esta causa del sufrimiento nos permitirá ver las cosas con claridad, sin las ilusiones del mundo de las formas y nuestra mente no nos dominará.

La meditación: mi mejor consejo

Cuando doy recomendaciones en las sesiones de Carta Maya llega en algún momento la meditación.. Soy un fiel creyente de la meditación como un camino para realizar una observación correcta de lo que sucede en nuestra mente, autoconocernos, conectarnos con nuestro espíritu, buscar armonía, alinear nuestro cuerpo, habla y mente, explorar acertadamente nuestras emociones y hacer desaparecer instantáneamente cosas que nos perturban.

Hablando de nuestros apegos o anhelos, la meditación nos permite mirarnos a nosotros mismos de una manera más objetiva y con una distancia sana, de tal forma que podemos identificar que esos pensamientos, emociones y percepciones que nos están afectando tienen como raíz un apego. Mediante la meditación podremos disolver y liberarnos de estos anhelos, probablemente estos desaparecen espontáneamente porque la mayoría de las veces no son reales esas cosas que nos están impidiendo avanzar o causando perturbación, ansiedad o miedo.

Puede parecer que una vida sin apegos o anhelos suena bastante aburrida, sin propósito o brújula. Sin embargo, sigo encontrando que allí reside nuestro sufrimiento humano, queremos siempre encontrar algo que nos dé sentido a vivir, ese proyecto que sí nos hace resonar esa ideología en la que sí me conecto, ese ideal que sí me hace vibrar. A cambio de todo eso, llenarse de la absoluta presencia de nuestro “Yo interior” y las famosas pequeñas cosas: tomarse un café, ver un pájaro, un árbol, ayudar a alguien desinteresadamente, hablar con un amigo, reírse o simplemente descansar. Mi creencia es que ahí el ser humano encontrará una felicidad tal vez con menos adrenalina o éxtasis pero sí más duradera y sostenida en el tiempo.

Namasté

Un mensaje para estos tiempos desde la sabiduría Maya

Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Gabriel García Márquez

El periodo en que el Covd-19 se convirtió en pandemia mundial, ningún ser pudo escapar de recibir los impactos de esta crisis sanitaria. Esto implica que las reflexiones y conclusiones asociadas a esta crisis también tienen una representación mundial y que nos está interpelando a todos. Desde el aspecto energético y espiritual han surgido varias explicaciones e inferencias sobre este periodo que está viviendo la humanidad, personalmente, me gustó una que mencionó Natalia Carcavallo en http://www.serazul.com, asociada a que este período es un cambio de conciencia colectivo e individual.

Hace varios años me dedico a estudiar, practicar y socializar la lectura de la Carta Maya. La cosmovisión Maya desde su sabiduría creó un método que permite interpretar las frecuencias energéticas que se relacionan en el universo, porque todo es energía, tú eres energía, yo soy energía, las estrellas son energía y así podría seguir. Esta sabiduría permite comprender diferentes tipos de temas desde el análisis de cada ser humano en preguntas como ¿por qué vino a este mundo? ¿Para qué? Hasta explicar los tiempos y ciclos que va viviendo el planeta tierra y su inherencia en el ser humano. Durante este periodo de pandemia, tuve la oportunidad de realizar más sesiones de lectura maya que en todo el 2019, con la particularidad de que fueron todas de forma virtual. Hace unos días tomé un tiempo de calidad para decantar esta experiencia preguntándome: ¿qué había sucedido? ¿Por qué tantas personas interesadas en saber sobre su yo interior? ¿Por qué sin importar que sea virtual las personas confiaron en tener un espacio humano sin necesidad del contacto? ¿Por qué ahora si hay tiempo para navegar en estos cuestionamientos?

De un momento a otro llegué a la pregunta: ¿cuál es el patrón de las personas que habían llegado? ¿Habrá alguna “coincidencia”? O tal vez, ¿hay un mensaje? Y sí que lo había, al momento de analizar los sellos de las personas con las que había tenido sesión me di cuenta como se repetían de forma general cuatro sellos, causalmente de las 4 razas posibles dentro del Kin Maya: Serpiente (raza roja), Perro (raza blanca), Tormenta (raza azul) y Sol (raza amarilla). 

Encontré que había un mensaje que aplicaba a profundidad para mí, sin embargo, luego comprendí que ese mensaje también aplicaba al resto de las personas. Analizando, desagregando y sintetizando el significado de estos cuatro sellos, se extraía el siguiente mensaje:

Tengamos la fuerza vital desde el amor incondicional a nosotros y demás seres para atravesar esta tormenta que tiene como fin purificar y limpiar nuestro interior, nuestra conciencia humana y nuestro planeta, para darle paso a que salga el sol con toda su luz y calor, porque siempre después de la tormenta sale el Sol.

Tengamos la fuerza vital (Sello Serpiente):

En este momento, llamado vida, estamos a prueba constantemente que llamamos vida estamos a prueba constantemente: a prueba de demostrar de qué está hecho nuestro corazón, y la valentía y coraje que tenemos para superar las situaciones que van llegando. La fuerza vital y la supervivencia se hacen fundamentales para aceptar las adversidades y luchar contra las barreras, a veces tocar la muerte física o de nuestro ego y no rendirnos, no abdicar, e incluso si sentimos que algo ha muerto tener la capacidad de volver a nacer como el ave fénix. 

Desde el amor incondicional a nosotros y los demás seres (Sello Perro):

Cuando la energía que mueve nuestro accionar es el amor, siempre el resultado final será bueno. Primero empezar por el amor propio, estos tiempos nos han mostrado cómo a veces nos dejamos de últimos en la lista de personas importante por estar viviendo en función de nuestro entorno. Segundo, el amor incondicional hacia los demás seres, un amor sin fronteras, que no distingue por género, raza o nacionalidad, que no espera cosas a cambio; desde ese amor incondicional que hoy nos interpela con el dolor ajeno, principalmente de los más pobres, quienes un aislamiento social significa poner en riesgo la comida de su familia de la siguiente semana. Ese amor seguramente será asociado a desarrollar nuestra compasión universal.

Atravesar esta tormenta que tiene como fin purificar y limpiar nuestro interior, nuestra conciencia humana y el planeta (Sello Tormenta):

La tormenta significa la auto-generación de cambios que purifican y limpian. Sea cual sea la causa del Covd-19, es concluyente que ha sido una creación de nuestra propia humanidad que quiso vivir tiempos tormentosos para mostrarnos que la interdependencia sí existe, que lo que pasa en Wuhan puede llegar afectarme o que si un niño muere de hambre en Mozambique también debería tocarme de alguna forma. La tormenta significa que son tiempos fuertes, que la limpieza no es suave, que probablemente se rompen muchas estructuras, las afectaciones son mayores y se “pierden” muchas cosas. Pero también es necesario esto para darle paso a las nuevas miradas, cosas e ilusiones. Un ejemplo puede ser cuando las personas vivimos periodos de crisis, suelen ser los momentos más difíciles que nos llevan a tocar fondo, pero también son los que le abren paso a esos momentos de iluminación que nos reinventan, nos mueven de consciencia y nos llenan de nuevos propósitos. 

Para darle paso a que salga el sol con toda su luz y calor, porque siempre después de la tormenta sale el Sol (Sello Sol):

El Sol es la luz, la iluminación, la universalización de la vida. Si estamos despiertos durante este periodo, recibiremos nuevos elementos a nuevos paradigmas sobre nuestra misión, propósito y trascendencia de vida. Ese que va más allá del TENER y está más asociado al SER. Nuestro SER cómo se está desarrollando, iluminando y dando la posibilidad de poder iluminar a los otros seres. Sin importar las nubes que haya, siempre el sol busca dar luz y ojalá ese sea nuestro mensaje, que queremos darnos luz a nosotros mismos, a las personas y al planeta sin condicionamientos, sin excusas.

Probablemente los estragos de la pandemia estarán un buen rato en los diferentes aspectos de nuestra vida, así que, seguimos con la oportunidad de trabajar en evolucionar nuestra conciencia hacia el beneficio propio y de los demás, que el Covid-19 sea uno de esas tantas circunstancias que aparecen en nuestra vida para darnos aprendizajes, crecer y cultivar nuestro interior.

Namasté

Dualidades: Comprendiendo la Unidad

Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierden la salud para ganar dinero, después pierden dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan del presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuvieran que morir nunca, y mueren como si nunca hubieran vivido.

XIV Dalai Lama

Nacemos, crecemos y en seguida que llega la capacidad de razonar, nuestra educación está caracterizada por aprender a categorizar, diferenciar y segmentar. Y es necesario en algún punto, necesitamos comprender lo que está “bien” y está “mal” con relación a nuestros pensamientos y acciones. Vamos creciendo y el mundo comienza tornarse más complejo, ¿por qué? Porque comenzamos adquirir más información, esquemas, conceptos, perdemos nuestra inocencia de la etapa de la niñez y en ese camino van creciendo nuestras dualidades. Una pregunta dual clásica está relacionada al ámbito profesional, en la que nos proyectamos hacia el futuro y nos preguntamos ¿podré hacer lo que me gusta y al tiempo eso me va generar el éxito que deseo? ¿O tendré que escoger una de las dos porque juntas no pueden ir de la mano?, si bien soy la misma persona, todos deberíamos buscar la respuesta que nos lleva a ser felices y exitosos en lo que hacemos.

La dualidad es algo que ha estado constantemente en la historia de la humanidad y está presente en nuestras vidas desde lo más simple hasta nuestras posiciones políticas o intelectuales. ¿Qué es dualidad?, según la Real Academia Española es “la existencia de dos caracteres o fenómenos distintos en una misma persona o en un mismo estado de cosas”. Un ejemplo podría ser, soy una persona que es feliz en el trabajo pero no soy feliz en mi vida personal o viceversa, en definitiva es la misma persona, sin embargo, se identifica con dos características o fenómenos.

El Taoísmo, el cual reconoce la interdependencia de todas las dualidades, ha desarrollado un concepto denominado el Yin Yang. El Yin Yang simboliza que todo en el universo está formado por dos fuerzas que son opuestas pero a la vez complementarias. Existe la vida y la muerte, frío y caliente, noche y día, oscuridad y luz. Asimismo, argumenta que nada es absoluto, es por esto que cada una de las partes siempre tendrá algo de la otra (los puntos pequeños en cada color). Una forma de explicarlo con un hecho actual es la pandemia del Covid-19. Si un gobierno preocupado por su país quiere contener o solucionar el problema se encuentra entre decidir si ataca el problema de salud o el económico. No obstante, los dos problemas hacen parte del mismo sujeto (el país) y cualquiera de los dos que se vea afectado, va impactar al sujeto porque es el mismo, el país. Asimismo, el problema sanitario tiene implícito un problema económico (no funciona la economía sin personas o sin personas sanas) y el problema económico tiene implícito un problema sanitario (sin una base sólida económica, no habrá recursos para atender la crisis sanitaria). Podríamos decir que resulta casi obsoleto tener una discusión sobre que debería priorizar un gobierno, cuando la preocupación debería ser única, ¿cómo mi país logra estar bien con esta coyuntura?

Ahora, es fácil hablar de esto sentado desde una computadora, más aún cuando esta analogía podría aplicar a nuestras vidas. Lo que hoy le sucede a varios gobiernos es la consecuencia de la forma en que hemos sido educados mental y emocionalmente. Separando, categorizando y principalmente teniendo que tomar un lado que ojalá sea opuesto al otro para que tenga más sentido el que yo he tomado.

Hoy seguimos en debates de larga historia sobre si cantidad o calidad, desarrollo o crecimiento económico, riqueza material o crecimiento espiritual, capitalismo o socialismo, hombres o mujeres. A nivel personal seguimos el mismo reflejo, con dualidades entre ser feliz económica o vocacionalmente, salud física o emocional, amar u odiar, pensar o actuar, sentimientos o razón. ¿Cuántas veces no nos hemos enfrentado a las dualidades o precisamente hemos escogido un lado de la moneda, porque ver el problema o la solución juntando las dos caras iban poner nuestra vida más enredada? 

Comprendiendo los opuestos en todas las cosas:

Reflexionar sobre este tema puede resultarnos a veces agotador, sin embargo, cuando logramos vivir desde la comprensión que todo tiene dos caras, desarrollamos empatía, escucha, compasión y equilibrio en nuestras vidas. Siempre que nos encontremos en las polaridades, el llamado es a tomar consciencia que existe otro lado de la historia y que podemos hacer un esfuerzo por ir a la “mitad”, donde reconocemos que ambos lados son parte de un mismo tema, tienen algo de verdad y en algún punto son necesarios para evolucionar.

¡Basta de pensar y actuar nuestra vida de forma dual! Debemos elevar nuestra conciencia, en nuestro universo y en cada micro universo existirán dos lados opuestos, pero también complementarios. Van a estar para que los comprendamos como parte de lo mismo y busquemos vivir, pensar y actuar en unidad.

Vivir en unidad  habla de una vida exigente, porque implica más amor y compasión que miedo y odio. Siempre será más difícil intentar amar a todos por igual porque somos uno, que ser facilistas y simplemente amar a quien me interesa y rechazar a quienes no me agradan. Implica fortaleza mental, espiritual, emocional y física, porque no podemos ignorar que siempre va haber otro lado de la historia que está para comprender que solo existe una única verdad con diferentes manifestaciones. Ante mis o los errores de otras personas me encontraré con dos situaciones: aceptar (me) o juzgar (me) pero al final la comprensión debería ser entender que el error era solo uno, es decir, el aprendizaje era solo uno y existe una sola comprensión.

La importancia de esta comprensión será que cuando estemos en momentos de crisis, dolor, decepción, dificultades o tristeza, sabremos que existe otro lado en nuestra vida que está esperándonos para evolucionar. Cuando me estoy enfrentando a los miedos, puedo tener la convicción que en la otra orilla estará vibrar en amor, solo es cuestión de comprender cómo nuestro miedo es ausencia de amor.

Al final de nuestra vida, poder decir cosas como: logré las metas y prosperidad que anhelaba acompañado de una vida llena de amor, salud, presente para mis seres queridos y en armonía. Otra que me gusta sería: Viví espiritualmente siendo abundante, porque como somos en el cielo, somos en la tierra, lo que somos por “dentro”, es la manifestación de lo que somos por “fuera” y viceversa. Buscar comprender la dualidad nos permitirá ir hacía una vida equilibrada, armónica y tranquila, porque no dejaremos invadir nuestro corazón de polaridades o posiciones radicales que pueden amargar y apagar nuestro corazón y espíritu.

Namasté

La soledad: un regalo maravilloso

Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón…Aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta.

Carl Jung

Alguna vez me encontraba haciendo una sesión de Kin Maya y una persona me contaba acerca de sus tropiezos amorosos, principalmente la duda si en algún momento iba a llegar esa persona que la iba a dar felicidad. Le pregunte: ¿Necesitas a alguien para ser feliz? Me contesto, no, pero sí creía en que encontrar esa “media naranja” le iba a permitir estar completa y seguro esto iba a ser una fuente importante de felicidad. En otra lectura de Kin Maya, me encontraba con una persona que tenía la gran duda de dejar o no a su pareja sabiendo que ya no sentía amor por ella. Su principal miedo era que llevaban 7 años juntos y temía no poder soportar la soledad cuando no estuviera esa persona que la acompañó por tanto tiempo.

Venimos solos a este planeta y también nos vamos solos. El camino nos va poniendo compañeros de viaje que marcan nuestras vidas, unos trascendentales como la familia y otros que tal vez ni siquiera recordamos en este momento. Todos cumplen un propósito, no son casualidades como escuché en una película, me gusta llamarlas inevitabilidades. Sin embargo, vivimos en el mundo de samsara, del nacer y morir constante, con lo cual las personas que nos van acompañando en el camino también se van; nuestros seres queridos mueren, cambiamos de pareja, dejamos o nos dejan amistades, nos movemos de residencia, incluso dejamos un antiguo yo por un nuevo yo.

¿Te ha pasado que has sentido dependencia de alguien para sentirte completo? ¿Te has aferrado a un trabajo porque sin ese rol no sabes qué harías con tu vida? ¿Te apegaste a un lugar físico sintiendo que es tu lugar y que si no es ese lugar tal vez no serías feliz? ¿Un sueño de hacer u obtener algo importante es lo que te ha mantenido con vitalidad y propósito día a día? Mi hipótesis es que a todos nos ha pasado alguna de estas situaciones (probablemente todas). Analizando sus causas, considero una razón de fondo y otra de forma: primero, no nos enseñan a conocernos, cultivar el conocimiento interior, conversar con nuestras emociones y pensamientos adecuadamente, a calmar al ego y no dejarse engañar cuando es el quien está actuando, todo lo contrario, nos enseñan a vivir hacía afuera, como hacer todo lo anterior pero con nuestro entorno de personas y lugares. Segundo, no nos enseñan de forma práctica a estar solos, a disfrutar los momentos solos, a buscar esos espacios y aprovecharlos como lo que realmente es, la cita más importante en nuestra rutina. De hecho, de manera peligrosa, nuestra sociedad ha estigmatizado la soledad, a las personas introvertidas y a quienes disfrutan genuinamente de priorizar su tiempo a solas.

Sentirnos completos mediante nuestra conexión interior

Sentirnos completos, sin ausencias, nos llama a una vida esencial. Una vida esencial que nos direccione a estar explorando lo que sucede en nuestro interior, observar el flujo de emociones y pensamientos y vivir desde el corazón. Porque la verdad de nosotros mismos, siempre está en nuestro corazón. Buda menciona “Haz surgir un corazón que no resida en el sonido, el olor, el gusto, la textura ni los dharmas. No residas en ningún objeto externo y haz surgir ese corazón”. Esta enseñanza nos lleva a lo esencial, una persona o lugar, sea quien sea, no va a ser nuestra fuente primordial de felicidad y tranquilidad. Seguiremos dando tropiezos si buscamos afuera las respuestas o soluciones que nos van a llevar a sentirnos en paz con nosotros mismos. Vivir con nuestra esencia es donde reside nuestra propia verdad; confiamos en nosotros, no nos juzgamos, aceptamos quienes somos, vivimos desde lo que sentimos sin ataduras, en definitiva, nos conectamos con nuestro interior y es desde ahí donde se expresa la persona que somos. Esto va más allá si estamos o no en compañía de una relación o ambiente de muchas relaciones, el resultado debería ser igual, disfrutar de tu propia compañía, en una relación sincera donde no domina el ego sino un genuino sentimiento de amor propio, el cual acepta y no juzga quienes somos, conforme seguiremos evolucionando, porque algo certero es que moriremos y ese momento será una oportunidad única de probarnos si comprendimos que la verdad estuvo siempre adentro.

Aprovechar la soledad en el mundo de las formas

La soledad es una bendición y cada vez más nuestro mundo está armado para no permitirnos tener ese precioso momento.  Ya no solo son los espacios físicos, sino también el mundo virtual nos ofrecen diversos espacios, ocupando gran parte nuestro interés, energía y tiempo. Puedo asegurar que te ha pasado que de repente hay un momento donde te encuentras en soledad y empieza a subir y bajar una ansiedad entre el pecho y el estómago que te tiene en menos de diez segundos en un celular, televisor, computador, libro, plan, y probablemente viajando en tu cabeza hacia el futuro o al pasado. Desafortunadamente, nos perdemos de un momento de éxtasis, el de estar solos, disfrutar de quienes somos, de contemplar un paisaje, una emoción o un simple café. Cuando logramos esto, es sentir una luz que no le alcanzan las palabras para describir la sensación.

Es el momento de cambiar la forma y el sentido que le damos a nuestros momentos de soledad. Primero, si no tenemos esos espacios, busquemos esos momentos de disfrutar lo que somos, tengamos citas con nuestro ser. Si justamente a eso le temes, a estar contigo mismo, con mayor razón es el momento de “incomodarte” y estar con tu ser; mientras más tiempo pase, más costoso, difícil y complicado será de arreglar y lamentablemente no puedes huir para siempre. Segundo, dale la misma importancia que tendría que te vieras con alguien especial al espacio contigo mismo; ponte en armonía, enfócate en ti, arréglate si te gusta hacerlo (buscar estética en nosotros no debería ser marcado por la sociedad) y ponle toda la presencia y dedicación que tendrías si fueras a reunirte con esa persona especial. Tercero, no etiquetes lo que sucede en ese espacio; lo que suceda ahí será tu momento sagrado, nadie lo va juzgar, eres tú, si salen cosas “buenas” acéptalas, si salen cosas “malas” acéptalas, si salen sueños déjalos volar y si llega la tristeza también déjala que este, esto te permitirá evolucionar en tu conversación interna.

Por último, no es necesario buscar un espacio grandioso para tener ese momento. Lo beneficioso de disfrutar de ti mismo es que comprendes que puede suceder en tu desayuno, yendo en el bus, mientras tomas un café, almorzando, caminando por la calle o estando simplemente echado en tu sofá. Estoy convencido que en lo sencillo y simple radica las mayores gozos humanos.

La soledad es un regalo maravilloso, tan o tal vez más importante que la construcción de relaciones internas es la relación con nosotros. Disfrutemos de nuestra soledad, trabajemos esa relación con la misma exigencia que trabajaría cualquier relación personal o profesional y estemos totalmente presentes con esto que se llama vida.

Namasté

Un viaje por Asia transformador

El paisaje siempre lo verás cómo sea tu estado de ánimo.

Dos viajeros por Asia

Este viaje sembró su semilla en otro viaje. Nos dirigíamos a Valdivia, al sur de Chile, estando en un bus atrapados en un tráfico descomunal que nos tuvo viajando 18 horas. Mientras estábamos en ese trayecto nos soñamos algo que cambió nuestras vidas. Tuvimos una conversación que echó andar una rueda de los próximos cinco años entre sueños, cosas que íbamos a dejar y lugares que queríamos recorrer. Ahí salió una lista ambiciosa de 15 países que al final fueron 9, pero justamente por eso creemos que en la vida hay que soñar con esos “15” porque después el universo te regala lo demás con 15, 9 o 1 pero obtienes la esencia del sueño, en nuestro caso era conocer Asia.

El viaje por Asia ha sido una experiencia transformadora. Conocer un continente con una historia milenaria, múltiples religiones, donde se encuentra aproximadamente el 70% de la población mundial. Este es algo que uno podría llegar a suponer pero cuando recorres las calles por India, Tailandia o Vietnam, definitivamente lo sientes en cada paso y espacio que visitas. Recorrimos 8 de los 49 países que componen el continente asiático, con lo cual afortunadamente tenemos muchas razones para volver. En esta aventura decidimos hacer un trayecto en orden geográfico, empezando por India y terminando en Indonesia (mapa), algo que afortunadamente nos permitió ir viendo las diferencias en su cultura, historia, realidad actual y proyección futura. A ti te dicen Asia, es probable que pienses en muchas personas con ojos rasgados pero nada más en 8 países vimos entre 5 y 6 fenotipos diferentes. Es así como después de recorrer 11.800 kilómetros por avión, bus, moto, barcos y caminando en 45 ciudades o provincias en India, Nepal, Myanmar, Tailandia, Camboya, Vietnam, Singapur e Indonesia nos motivamos a compartir el sello que iba dejando cada lugar, con la idea de acercar Asia a quienes no lo han visitado y ojalá motivarlos para que puedan ir en algún momento, ya que nuestra conclusión fue que Asia nos abrió (en algún momento golpeó) la cabeza en seguir comprendiendo lo diverso pero parecido que es el mundo.

Hemos creado la cuenta de Instagram llamada @tierrainspira donde hemos publicado los lugares que visitamos. Tiene fotos tomadas por nuestra gran fotografa Ches y escrito por Pipe, lo que nos iba dejando cada lugar desde las emociones y pensamientos. Acá te contaremos en temas generales como Asia nos iluminó la cabeza, haciendo un esfuerzo de resumir algo que podría ser un libro entero de vivencias y lugares.

Política, sociedad y economía: Entre el sueño y la pesadilla

Problemas históricos de corrupción, guerras intra países con invasiones, millones de muertos y sucesiones de poder interminables en algunos u otros que en sus últimos cincuenta años siguen siendo dominados por la misma persona o partido como Myanmar o Singapur. Destacamos la lucha por la independencia en India con Gandhi como bandera. Camboya con la dictadura de Pol Pot fue algo que nos impactó con su historia política. Un país con una historia muy fuerte de dictadura hace tan solo cincuenta años. Les recomendamos leer sobre la Dictadura de Pol Pot o ver la película They Killed First my Father en Netflix. La guerra de Vietnam la cual fue un territorio que represento la lucha global de mediados de siglo XX entre occidente y oriente, capitalismo contra comunismo, dejando las doloras e inevitables consecuencias de cualquier guerra, muertos (más de 7 millones), heridas sociales y hambre.

Nos dimos cuenta que la palabra poder, ambición y avaricia es universal. El pueblo asiático tiene encima múltiples guerras y luchas de poder que hoy se evidencian en ser economías fuertes como las de India, Tailandia, Singapur, Vietnam o Indonesia. Las economías asiáticas en diez años serán más del 50% del PIB mundial; entender su estructura, oportunidades y amenazas son fundamentales para comprender como se desarrollará el mundo de las próximas décadas. Un ejemplo insignia es Singapur, nos revoluciono la cabeza el país con la cuarta bolsa de valores más importante del mundo, el puerto marítimo con mayor volumen de carga, con uno de los índices de desarrollo humano más altos del mundo, al igual que su PIB per cápita.   

Sin embargo, la otra cara de la moneda, la cual no deja de sorprendernos, es la profunda pobreza, vulneración de derechos humanos, violentas desigualdades de género y raza. Las problemáticas ambientales están a flor de piel con ciudades ultra contaminadas, mares con basura y patrones de explotación severa de los recursos naturales.

Cultura, Religión y Espiritualidad: Estamos unidos por la misma esencia

La cultura en Asia era de las cosas que más nos llamaban la atención antes de conocer, afortunadamente no nos defraudo. Su cultura milenaria es casi infinita por su historia y tamaño de territorios. Los países asiáticos a pesar de las épocas de colonización europeas no perdieron sus orígenes en la religión, lengua y creencias. Siguen hablando su mismo idioma original, su escritura se mantiene, con lo cual en países como India, Nepal, Myanmar (la letra más divertida) y Vietnam era complejo relacionarse porque sus letras no manejaban nuestro abecedario sino eran otras figuras incomprensibles para nosotros. Los países mantienen rituales y supersticiones de milenios y siglos anteriores basados en sus creencias religiosas y espirituales principalmente. Su calendario no se rige por el calendario gregoriano sino por el calendario lunar mayoritariamente, donde cada ciclo va marcando inicios y cierres no solo de tiempo sino su forma de ver y vivir el mundo. El país donde vimos a la población supersticiosa por excelencia fue Vietnam, donde cada paso o construcción contenía un ritual o agüero.

Nuestro recorrido geográfico iba marcando el cambio de creencias, donde India práctica el Hinduismo pero conviven religiones como el Budismo, Jainismo y Siak. Nepal de origen budista (en este país nació el príncipe Siddartha conocido como el Buda primordial) con templos míticos, mucho conocimiento y una energía inigualable, ahora está marcado por el Hinduismo debido a la corriente migratoria del país vecino. Cuando saltamos al sudeste asiático se vio la unanimidad de Myanmar, Tailandia, Camboya en tener como religión principal el Budismo Theravada, una de las principales escuelas budistas, hasta un Vietnam que tiene influencia Budista China, Confucionista y Católica. Estos dos últimos debido a las marcadas épocas de colonialismo de chinos y franceses.

Esta parte fue notablemente enriquecedora de nuestro viaje, tuvimos la oportunidad de escuchar al Dalai Lama, meditar en varios templos junto a los locales, visitar varios monasterios, recibir bendiciones de monjes y ver en la cultura de las personas como la religión marca su proceso de vida. Nos abrió la cabeza ver que en tan solo 8 países no hay una sola religión dominante, es una mezcla multi-religiosa, incluso en los mismos países con casos como India, Singapur, Indonesia o Vietnam con diversidad de religiones occidentales y orientales.

El país insignia en términos religiosos fue India. En India conviven el Hinduismo, Islam, Budismo, Jainismo y Siak, puedes visitar muchos lugares de cada religión en una misma cuadra, así como solo en el norte puedes ver zonas musulmanas o aún más el norte encontrar una ciudad llena de monjes budistas tibetanos donde vive el Dalai Lama. Reafirmó nuestra comprensión que cada una de ellas comparten algo esencial “la búsqueda de un propósito interior que va más allá del mundo de las formas”. Nos fuimos de Asia confirmando una idea integradora y unificadora de la espiritualidad, es algo en el interior de todas nosotras y la religión viene a dar aspiraciones, creencias, formas y tradiciones culturales de vivirlo pero con un propósito universal de conexión con tu propia fuente.

Gastronomía asiática: Una expresión de arte de su cultura

Por nuestro gusto particular, esta fue una de las cosas inolvidables de nuestro viaje. La comida como expresión de su sociedad, fue tan diversa como deliciosa. La cultura gastronómica es un eje de la población, fundamentalmente la comida callejera o “Street Food”. Los países de Asia que recorrimos tienen como forma de vida los negocios en la calle, con mucha comida que va variando de acuerdo al lugar con variables predominantes como el picante, las salsas, el arroz, las pastas y vegetales. Es predominante el consumo de arroz, de hecho Tailandia es el mayor exportador de arroz del mundo y las visitas obligadas por sus imponentes paisajes en Vietnam e Indonesia son las terrazas de arroz, una técnica agrícola de hace más de mil años que sigue ofreciéndonos a los turistas fotografías mentales inolvidables.

Nuestro humilde paladar cree que la base de la comida del sudeste asiático se basa en fusionar sus alimentos de inicio a fin. Es ver creatividad, recursividad e ingenio en los platos de comida. Encuentras arroces, pastas mezcladas con vegetales, carnes de todo tipo y salsas todo el tiempo junto con famosos “snacks” como la Somoza (India), Banh Mi (Vietnam) o Momos (Nepal). Una mención especial a India donde la comida no tiene carne de vaca, porque es sagrada y hay una invitación a comer vegetariano, en nuestro caso fue nuestro impulso a haber tenido una experiencia de cinco meses en Asia 100% vegetarianos, la cual se basaba en razones espirituales principalmente donde en India nos dieron una buena perspectiva del tema. Hay que estar preparado porque la comida asiática contiene muchos condimentos, nuestros estómagos occidentales no están preparados pero con el tiempo comienzas a desear más curry en todas sus variedades, ajís y pimientas.

Es difícil quedarnos con un país pero si disfrutas realmente de la comida con una mente voraz a conocer cosas nuevas, debes comer en la calle en Tailandia, probar los exquisitos platos en Vietnam como la sopa llamada Pho, en Indonesia ir a un Warung (buffet de todo tipo de comida deliciosa) o India, con hasta cinco tipos de curries.

Turismo y Naturaleza: Cuidemos nuestro planeta y sus seres

Estuvimos en 15 patrimonios de la humanidad de la UNESCO entre ciudades míticas, pueblos históricos, monumentos y paisajes. Lugares y paisajes fueron una marca que ha quedado grabada en nuestros corazones. Este recorrido turístico nos dejó dos conclusiones: el poder del ingenio humano (ojalá siempre fuera para el bien de su sociedad) y como debe crecer nuestra conciencia por cuidar este tesoro llamado planeta tierra y todas las maravillas que nos ofrece a pesar de nuestra invasión, maltrato y explotación. Contemplamos, nos inspiramos y lloramos de emoción con lugares majestuosos en el continente asiático. Nos aventuramos a ir de trekking a los Himalayas, donde realizamos un recorrido de una semana  quedando impactados de lo imponente que es esta vasta cordillera. Es mística por donde la mires, desde sus cimas hasta por su historia, por ejemplo, el Hinduismo está basado en unos libros sagrados llamados Vedas de seres sabios que bajaron de la montaña y compartieron su sabiduría.

El desierto de Bagan en Myanmar que ofrecía un recorrido de cientos de templos budistas construidos siglos atrás. Paseamos en moto por este desierto donde el calor era agotador pero la recompensa fueron amaneceres y atardeceres únicos. Nuestros dos mejores amaneceres los contemplamos en este desierto y en los Himalayas. Visitar las playas de Tailandia fue una mezcla paradisiaca y natural, donde navegamos por islas hermosas con toda la diversidad que necesites desde hacer un trekking y snorkel en las famosas islas Phi Phi (las de la película de La Playa de Di Caprio) hasta disfrutar de la famosa Full Moon Party en la isla Panghan. Camboya con su joya preciada Angkor (donde se grabó Tomb Raider) con templos hermosos entre árboles y naturaleza.

Por último, Vietnam e Indonesia nos regalaron el verde más hermoso que hemos visto. Entre el verde vimos muchos tipos de verde que adornaban bellos paisajes como los campos de arroz en Indonesia, Ninh Binh y la bahía de Ha Long en Vietnam donde nos encontramos entre lagos y mares con montañas o pequeñas islas de piedra caliza con selva, algo que es diferencial de este lugar del mundo.

Hacer un resumen de los lugares visitados es muy difícil pero podemos asegurar que si vas Asia vas conocer todo tipo de lugares donde aprenderás historia, pasaras ratos increíbles y quedaran en tu memoria y/o cámara lugares con mucha belleza.

Cuando soñamos este viaje nos propusimos que este era una analogía con un vuelo muy intenso hacia nuestro interior. Pudimos caminar en nuestra esencia, recorrer nuestros pensamientos, navegar en nuestras emociones y volar con nuestros sueños, porque somos unidad, así cada experiencia que fuimos atesorando nos iba diciendo algo de nosotros, desde un vendedor de fruta en cualquier calle hasta el más lindo atardecer, siempre nos fue llevando a nuestra fuente y de paso dejándonos recuerdos de un continente que tiene mucho para enseñar.

Namastè

Una reflexión sobe la violencia y el conflicto

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Jesús, (Mateo 5, 43-44).

Viajando con Ches por Camboya y Vietnam tuvimos dos momentos que golpearon fuerte nuestro estómago, nos arrugaron el corazón y sacaron más de una lágrima. En el siglo pasado, la Guerra de Vietnam (1955-1975) dejó un saldo aproximado de 7 millones de personas muertas, mientras que en Camboya durante la dictadura de Pol Pot (1955-1979), murieron cerca de 2 millones de personas (un cuarto de la población) por asesinatos, hambre y maltrato. Como colombiano, no estuve ajeno a relacionar estos hechos con los sucedidos en mi país durante los últimos setenta años: muertes, secuestros, torturas, asesinatos de niñas y niños. Sin entender la razón, llegó a mi cabeza la imagen de un hecho de terror –sucedido en el año 2000–: un collar bomba en el cuello de una mujer. Puedo suponer que fue por cómo me marcó en aquella época esa noticia cuando tenía doce años.

Indignado, triste y conmovido, llegaban a mi mente cuestionamientos, emociones, vacíos en el estómago y un taco en la garganta. Ambos días estuvimos de turismo y posterior a estas visitas de lugares que retrataron la historia de Vietnam y Camboya quedamos solo con ganas de ir a comer, decantar lo vivido y descansar. Estos hechos históricos me llevaron a investigar dos preguntas: ¿cuántas guerras ha tenido nuestra historia después de Cristo? ¿Cuántos conflictos tenemos en la actualidad?

La diversidad de fuentes evidencia diferentes datos, pero podríamos afirmar dos cosas: primero, la lista histórica internacional de guerras supera los 50 conflictos bélicos. Segundo, en la actualidad podemos hablar de más de 25 países involucrados en conflictos con violencia con millones de muertos en los continentes de América, Europa, África y Asia. ¿Cuáles han sido algunas de las consecuencias? Probablemente los cerca de 1.300 millones de personas que hoy viven en pobreza multidimensional y los 886 millones personas que sufren hambre, según el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2019).

Conflictos, luchas, egos, ambiciones, orgullo, ¿pensamos que esto es ajeno a nosotros? ¿No somos a veces orgullosos y no podemos pedir perdón y eso justo desencadena en una guerra sin sentido con un familiar o amigo? ¿Por qué nos cuesta tanto bajar la guardia y decir algo amable? A varios aficionados de la serie Game of Thrones, les indignó como al personaje de Daenerys Targaryen la mostraron como alguien que se descontroló, asesinó y mostró una cara sombría solo por sus ansias de revancha y poder, sin embargo, personajes como Pol Pot, Adolf Hitler, Augusto Pinochet, Daniel Ortega, seguramente también les sucedió lo mismo. Y cuando tenían 6 años dudo que desearon realizar las acciones que realizaron, sino que el vaso de su mente y corazón se fueron llenado de más de lo mismo. Siempre tenemos en la otra vereda, a solo unos pasos, la elección de perder nuestra capacidad de amar por simplemente lograr ambiciones, poder y enaltecer nuestro ego. Se crean círculos viciosos difíciles de quebrar, con consecuencias dolorosas como las que seguimos viviendo actualmente.

Reflexionando (con algo de pesimismo, más cuando te has entregado al servicio de una causa y sigues viendo tanto dolor y sufrimiento) sobre cómo podríamos acabar con los conflictos y la violencia, volví a la misma respuesta que me empuja a intentar transformar mi mundo, esto solo puede solucionarse con AMOR Sin embargo, el amor, es una palabra que está en boca de todos, con distinciones como amor de madre y amor romántico, algo que se ve y no se ve a la misma vez, un sentimiento, para otras personas una energía universal, una serie de acciones o por lo contrario de omisiones, para algunos la base de todo para otras tan solo la causa de dolor y desgaste en una relación con alguien. La mía, es la fuente universal que ilumina, calienta corazones sin discriminación y supera cualquier tipo de miedo, como lo hace el sol también, el provee luz y calor sin excepciones, a veces hay nubes que no dejan que entre o corazas como edificios que nos aíslan de él, pero él siempre está, para darnos de su energía, eso considero que es el amor, algo capaz de llenar nuestras almas, calentar nuestros corazones y mantenernos en una vibración más alta como ninguna otra.

Es por esto que busque personas referentes que hayan tenido que afrontar la violencia y el conflicto mediante el amor, sin sorpresas, también llegue a personajes conocidos: Gandhi, Mandela, Martín Luther King, Jesús y el Dalai Lama, cada uno sufriendo la violencia en carne propia no abdicaron en luchar de forma determinada ante sus oponentes con el amor, la determinación y la verdad.

Por ejemplo, Mahatma Gandhi, fue el creador del término Satyagraha, que significa, la fuerza de la verdad, insistencia en la verdad o fuerza del alma. Este concepto fue conocido por promover la No Violencia, realizando una resistencia determinada y pacífica frente al gobierno británico, para luchar por la independencia del pueblo indio. A pesar de la injusticia, del maltrato sufrido por Gandhi ante la violencia de los opresores con consecuencias cercanas a la muerte, estuvo firme en promulgar que no había razones para devolver con la misma moneda. ¿Por qué? Porque al hacerlo hubieran seguido en la misma rueda de violencia de siglos y siglos. Por esta razón, hubo una lección superior, el amor, la base de la No Violencia de Gandhi, una forma donde prevalece el amor sobre cualquier ego, ambición y conflicto, así fue como de forma pacífica Gandhi lideró un movimiento que aportó en la liberación de India hace aproximadamente 70 años e inspiró a Martín Luther King.

Otro ejemplo, el Dalai Lama tuvo que salir del Tíbet por la violenta invasión china en los años 50, donde asesinaron y enviaron al exilio a miles de tibetanos de su tierra. No obstante, durante décadas buscó llegar a una solución pacífica con China y sus enseñanzas desde el budismo sólo buscaron promover una joya espiritual: la compasión, la cual está fundamentada en el amor, como una forma de vida y camino hacia la iluminación. La compasión también tiene muchas interpretaciones, así que me gusta clarificarla desde los cuatro factores que la componen:

  • Ecuanimidad: vemos a todos los seres por igual, no hay diferencias de ningún tipo.
  • Interdependencia: yo dependo y he dependido de muchas personas para ser quién soy, probablemente no las conozco a la mayoría, por ejemplo, la comida que consumo es gracias a un campesino que no conozco. En consecuencia, yo debo ser amoroso con cualquier ser humano, como agradecimiento a esta dependencia o porque esa persona la necesita.
  • Empatía: siempre me pongo en el lugar de otro, me imagino y siento sus sufrimientos.
  • Motivación de liberarlos de su sufrimiento: entiendo las razones por las cuales las personas sufren y pongo mi intención en liberarlas de este estado.

En mi lectura, en su esencia más profunda, es predicar que todos los seres merecen amor y todos podemos dar amor. Esa energía universal permite cesar un constante sufrimiento de conflictos. A través de la compasión, podemos comprender la unidad que somos, como dice una frase maya: “In Lake`ch, Hala Ken” “Yo soy otro tú, tú eres otro yo”, saludo maya que expresaba la idea de unidad con el prójimo.

Los esfuerzos, probablemente, no fructíferos, del Dalai Lama por conseguir paz y liberación de China de forma pacífica se ven lejanos. Sin embargo, el camino no ha sido la venganza, la violencia o la indiferencia (otra forma de violencia) y estoy convencido que ha tocado corazones para promulgar con esta energía. 

Una frase muy usada ante las guerras con consecuencias y víctimas es: ni perdón ni olvido. Es decir, ¿no hacer nada? ¿Dejar que el corazón quede cargado, sin poder soltar y seguir adelante para poder amar?, o peor, creo yo, ¿atacar para sentir que estamos a mano? Está claro que hablo desde la comodidad de no haber sufrido la muerte trágica de toda mi familia por una guerra, pero eso mismo me da una responsabilidad de contribuir en no alimentar una energía de compensación y odio que nos sigue apenando. Creemos que desde nuestro escritorio o casa no podemos contribuir a cambiar el statu quo, FALSO. Podemos y debemos, está en nuestras manos vibrar desde esa energía, empieza por nuestra familia, amigos, compañeros de trabajo, la señora que nos vende un café, el señor del bus, el portero del edificio, un méndigo en la calle…

Analizar tantos casos, observar las relaciones humanas, conocer de cerca la pobreza y tener la fortuna de tener amigos con contenido radical de derecha e izquierda, me siguen ayudando a confirmar que la solución está lejos de ser un modelo económico, social y político. Esas son solo las herramientas de una base fundamentada en la conciencia universal de cada ser humano por el amor hacia las demás personas y su planeta. Mientras eso no cambie los modelos seguirán naciendo, estableciéndose y muriendo, porque quienes fundamentamos los mismos somos nosotros. Si hiciera el mismo ejercicio de búsqueda que hice de las guerras y conflictos con los famosos modelos, me encontraría con derechas, izquierdas, ahora de moda los “centros todo”, centro izquierda, centro derecha, que nacieron y murieron en años, décadas o siglos.

La aspiración que anhelo está escrita en Juan 13:34 “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros” Ese día podremos aliviar todo el sufrimiento humano que cargamos y en consecuencia el que le hemos causado a muchos seres y el planeta. Tal vez podremos no sentirnos en deuda con los más pobres, las víctimas de la violencia, las mujeres, los indígenas, las comunidades negras y seguro tantos que me hacen falta nombrar.

Namasté.

Los verdaderos propósitos para 2020

En el pensamiento, mantente en lo simple. En el conflicto, se justo y generoso. En el trabajo haz lo que disfrutes. En la vida familiar, mantente presente.

Lao Tse

El final e inicio de año significa un momento de cierre y proyección. Se cierra un año con logros, fracasos, risas, tristezas, alegrías, desilusiones, nuevos proyectos y otros que dejamos atrás. Se vive en paralelo entre el recuerdo de esos momentos y sentimientos y la proyección de mirar para el futuro; nuevos sueños, propósitos, deseos, muchas veces aspirar a más y mejores cosas de las cuales tenemos. 

Es normal vivir de esta manera, todo nace, se desarrolla y muere. La duración entre una cosa y la otra es tan larga como nuestra vida o tan corta como una emoción o suceso. Vivimos en el flujo constante de nacer y morir, de iniciar y cerrar. Con esta comprensión deberíamos tener claridad sobre tres temas: primero, todo en la vida es continuo, dinámico y cambiante. Segundo, el contenido entre el inicio y el cierre de cada ciclo se vuelve fundamental y tercero, el más importante, de nosotros depende marcar un contenido con un propósito verdadero.

Estoy convencido que debemos darnos un momento de calidad para proyectar el siguiente año con una pregunta central ¿Cómo queremos vivir el siguiente ciclo? De ahí imaginar las metas que deseamos alcanzar. Si estas con la intención de proyectar tu siguiente año de forma integral, te recomiendo un ejercicio que me ha enseñado por Ches, llamado la rueda de la vida. Dibujas una rueda, la divides en ocho porciones, cada una está compuesta por salud, dinero, amigos, familia, trabajo, ocio, desarrollo personal y amor, evalúas del 1 al 10 ¿cómo estas en este momento de cierre de año con ese tema? Y por último se proyecta cómo y que deseas para el siguiente año con metas concretas con verbos, medida y fecha. Es un ejercicio muy bueno de reflexión propia, integral y permite proyectar sobre lo construido, así en algunos casos se necesite reconstrucción total.

Sin embargo, todo lo que deseamos obtener es efímero, muchas veces la duración de satisfacción de las cosas dura instantes. Obtener el logro anhelado, en algunas ocasiones se disfruta solamente minutos. Los propósitos duraderos son aquellos que tienen que ver con cultivar nuestro interior y desarrollar un corazón limpio, fundamentado en el amor hacia nosotros mismos y los demás seres. 

Los propósitos que cultivan nuestro espíritu nos proporcionan armonía, vivir con gratitud diaria, aceptar con amor todo lo que nos sucede, obtener paz interior, hasta el punto de irradiar una energía de atracción de las cosas materiales que deseamos. El budismo ha definido un marco para obtener un corazón limpio que nos permita sembrar las bases de un karma positivo, es decir, las bases para tener una felicidad verdadera y duradera, este marco son las acciones no virtuosas de la mente, el habla y el cuerpo. Si tienes un dominio de ellas, puedes desarrollar una vida con gozo y tranquilidad. 

Las acciones no virtuosas de la mente son la ira, el deseo (codicia o apego) e ignorancia de no comprender la naturaleza de las cosas, cambiantes y efímeras. Las del habla son chismear, hablar por hablar, hablar mal de otra persona y mentir. Por último, las del cuerpo son matar, robar y el adulterio.  Si logramos trabajar desde esta base ética podemos tener una vida tranquila. Asimismo, si transformamos el uso que le damos a nuestra mente, cuerpo y habla podemos contribuir a un propósito elevado, el cual no solo se sustenta en el yo sino en nuestro aporte a nuestro mundo.

Controlando la mente

Tener una mente anclada en el aquí y el ahora. Una mente atenta, observadora a de nuestros pensamientos y sentimientos, para frenar los malos y seguirse llenando de los buenos, aquellos fundamentados en el amor propio y hacía los seres. Una mente sin apegos, sin miedo a la perdida, sin tanto deseo obsesionado y desbordado por tener cosas tangibles e intangibles. 

Ira: Amar desde nuestros pensamientos, todas nuestras acciones tuvieron  inicio un pensamiento. No tener ira en nuestros pensamientos hacía las personas, situaciones y nosotros mismos. Esto solo nos llevara a cultivar malestar en nuestro interior y cometer acciones de las cuales tarde o temprano nos arrepentiremos. Nuestro espacio empieza desde casa hasta cualquier espacio donde estamos involucrados.

Deseo o apego: No tener deseo y apego a las cosas materiales, logros y personas, ellas no contienen la felicidad duradera. En el momento que nuestra mente solo desea, nunca lograr encontrar paz, gozo y gratitud en el momento más preciado: el ahora, el eterno presente.

Ignorancia: Comprender como las cosas son impermanentes, insatisfactorias e insustanciales. Si aceptáramos que la naturaleza de todas las cosas son cambiantes, poco duraderas y al final de cuentas sin forma, podemos vivir de forma armoniosa, aceptando cada uno de los sucesos como son.

La clave para un control duradero de nuestra mente es AMAR. Una mente con energía de amor es capaz de darnos totalidad en nuestro ser. Por ejemplo, cuando amamos a alguien como una pareja, madre, un hijo o el más retador, nosotros mismos; es relativo si tenemos o no tenemos dinero, si tenemos o no tenemos logros personales, cuando amamos simplemente nuestra mente está en un estado de paz que busca proyectar todo el cariño puro y sincero que tenemos. La oportunidad esta siempre, en nuestra casa, nuestra oficina, el bus o la calle, solo es cuestión de esforzarnos en tomar consciencia de vivir desde esa energía.

La sabiduría de la palabra

Ser sabio con nuestras palabras. Nuestras palabras son una fuente de poder muy grande, utilicemos esta herramienta para comunicar buenas cosas, desde la energía de amor, ayudar a las otras personas y servirles. Nuestra palabra es una herramienta mal utilizada para destruir, dividir, herir, faltar a nuestra verdad, perder coherencia entre otras.

Mentir: Faltar a la verdad con nuestra palabra. Las consecuencias de no decir la verdad va llenando una mochila pesada en nuestro andar, luego se va tornando más difícil limpiarlas y liberarlas.

Dividir: Nuestra palabra puede crear entornos negativos,  generar división entre las personas y producir un ambiente sin utilidad alguna.

Chisme: Algo que tomamos como “light” en nuestra sociedad pero no medimos las consecuencias e impactos sobre las personas y entornos.

Hablar mal de las personas: Cada vez que tenemos una mala palabra hacia otra persona sembramos energía negativa en nosotros y estamos afectando a otra persona. Estamos reproduciendo un círculo vicioso de ataque y defensa. Muchas veces cuando nos atacan con la palabra, es un resultado causal, no casual, de nuestra mala utilización de la misma hacia otra persona.

La clave para llenar de sabiduría nuestra palabra es lo contrario, ESCUCHAR. Antes de hablar o responder ante una persona o situación, interiorizar sobre esa persona o situación preguntas como: ¿Por qué ella es así? ¿Cuándo se generó este conflicto? ¿Para qué voy hablar? ¿Qué busco con mis palabras? ¿Dónde radica la emoción que estoy sintiendo?

Nuestro cuerpo: una fuente sagrada

El templo más importante es nuestro propio cuerpo, cultivar y mantener la casa limpia y en orden es básico para vivir en armonía.

Matar: Sentir amor por todos los seres, esto no solo aplica a no matar humanos sino cualquier ser sintiente, es decir, evitemos matar la mosca o cucaracha en la pared, parece mínimo pero pensemos solo por un momento ¿Para qué debo matarla?

Robar: No es necesario explicarlo, si quitamos a otras personas algo que no es nuestro, simplemente sembramos karma negativo, probablemente perdamos en el futuro 1000 veces más eso.

Mala conducta sexual: Todas las personas somos energía y materia, nuestra mala conducta con otras personas simplemente nos lleva a cargar en nuestro templo mucha basura. 

La clave para nutrir nuestro templo es SERVIR. En el servicio es donde desarrollamos nuestra bondad, dejamos una conversación continua ensimismada en el yo, las cosas dejan de girar en torno a nosotros y buscamos el bienestar de las demás personas. Una vida de servicio nos permite realizar acciones que llenan nuestro interior, el servicio empieza desde las cosas pequeñas; un consejo a un amigo, apoyar alguna causa, ayudar a los más desfavorecidos, en un mundo con tantas brechas sociales y dolor, tenemos alcance de la mano realizar estas acciones.

De esta manera la invitación es que tengamos propósitos como: 

  1. Dar amor incondicional a mis seres queridos sin esperar nada a cambio. 
  2. Ser paciente y tolerante con las personas, siempre entender y analizar, detrás de cada persona hay una historia, causas y condiciones.
  3. Cuidar mis palabras, son una herramienta para ayudar no para destruir. 
  4. Vivir agradecido y sencillo de las cosas que tengo.
  5. Ser mejor hijo, padre, esposo, amigo, ciudadano, estar incondicionalmente. 
  6. Cultivar pensamientos positivos cada mañana. 

Si nuestros propósitos fueran internos, estoy convencido que tendríamos un mundo con menos odio, menos deseo de poder y concentrado en un yo egocéntrico. Propósitos anclados desde la compasión, aquella que mira con amor a cada persona y lo que vivimos. Hoy, viendo muchas veces el caso de nuestra humanidad que sigue matando, destruyendo, equiparando el poder sobre las personas, me convenzo que la mayor ausencia que tenemos es del corazón.

Lejos de buscar perfección, es un marco de referencia, el cual como amigo te aconsejo reflexionar sobre esto y escoger algunos que te gustaría priorizar. Yo escogí la ira, el deseo y chismear.

Feliz 2020, que cultivemos amor y compasión para nuestro planeta.

Namasté

El Perdón: Perdonar y Perdonarte

Espero que tengas: suficiente felicidad para hacerte dulce. Suficientes pruebas para hacerte fuerte. Suficiente dolor para mantenerte humano. Suficiente esperanza para ser feliz.

Madre Teresa de Calcuta

El budismo tiene un concepto clave, todos los pensamientos y fenómenos son perfectos por el simple hecho que pueden suceder, es decir, todo lo que sucede en la vida es perfecto, la llave secreta está en tener un grado de comprensión sobre esto, algo complejo cuando en nuestros tiempos se tiene tan bien armado y definido lo bueno y malo, felicidad y tristeza, éxito y fracaso. 

Como ha sido construida nuestra forma de pensar y sentir, es probable que todos tenemos una razón por la cual pedir perdón y alguna por la cual debemos perdonarnos. No solo eso, en muchas ocasiones de nuestra vida, la mochila más pesada sobre nuestro corazón, mente y alma está asociada a no perdonar o no habernos perdonado.

Primero pongamos sobre la mesa, perdonar. Tenemos agresiones de parte de nuestros seres queridos, nos han engañado, nos han visto la cara de tontos, hemos tenido un jefe que nos hizo la vida difícil, un daño físico o emocional, etc. Estas situaciones nos han hecho sentir dolor, ira, nos han sembrado desconfianza en las personas, hemos tenido pérdidas irreparables, no volver a ser el mismo de siempre, huellas imborrables, recordar con dolor a una persona, sentir odio por otros, incluso desearles o disfrutar su mal, etc. Adicionalmente, la ley universal de la energía, resalta el poder de la unidad, todos estamos conectados, todos somos uno y cada uno hace parte del todo, en consecuencia, al tener sentimientos y pensamientos negativos hacia otras personas, el principal afectado eres tú, con lo cual una constante proyección energética negativa hacia otra persona es un constante ataque a ti mismo.

Ahora bien, tenemos el perdón hacia nosotros mismos o perdonarte. Hemos cometido errores con nuestros seres queridos, lastimado a personas de forma inconsciente, atacado a nuestro propio cuerpo emocional y físico, incumplido acuerdos y compromisos con otras personas y nosotros mismos. Cuando han sucedido estos hechos, llegamos a vivir dándonos látigo, con baja autoestima, centrándonos en las cosas malas que nos suceden, jugando el papel de víctima, creyendo que no merecemos o no somos suficientes. Acá sí no hay dudas, vivir con esta carga o deuda con nosotros mismos, es maltratarnos y dejarnos heridas que pueden irse con nosotros a la otra vida.

La pregunta es: ¿qué hacemos? ¿Escapar toda la vida? ¿Cargar siempre una mochila pesada sin caminar ligeramente? ¿Malgastar nuestra energía? ¿Llorar y no avanzar? ¿Culpar a otras personas de nuestras limitaciones y no hacernos cargo de nuestra vida? ¿Quedarnos estancados en nuestro error y no tomar conciencia? Estoy convencido de que siempre habrá un momento para perdonarnos y perdonar. Esta preciosa vida te da cachetadas constantes de cómo perdemos tiempo en ese círculo de no perdón propio y hacia otras personas, cuando de un momento a otro ya no estás o personas a las cuales amábamos dejaron de estar a nuestro lado.

Perdonar: entender los victimarios como maestros

Porque se hablará tanto de perdonar si en definitiva todo lo que vivimos es perfecto y sabio. Mi madre, una mujer cargada de sabiduría, un día me explicaba como debíamos cambiar el concepto de perdonar por el de agradecer. Los grandes dolores causados por otras personas o situaciones en nuestra vida son aquellas huellas que nos llevan a cuestionarnos, mostrarnos con claridad un viejo modelo que debíamos dejar para tomar el nuevo modelo, reflexionar sobre la persona que somos, avanzar y hacer cambios trascendentales. Si esas huellas nos generan cambios importantes, no sería apropiado ver a esa persona o situación como un maestro en nuestra vida, alguien que ha venido a enseñarnos con la prueba más dura, pero en definitiva la más contundente, es decir, agradecer por aparecer en nuestro camino y brindarnos tanta sabiduría.

Nos excusamos en que nos han hecho daño para no avanzar, pero realmente tenemos miedo y siempre será más fácil decir que mi papá, mi mamá, mi esposo/a, mi jefe, mi amigo, etc. El miedo es a romper el convencionalismo, ver con amor a todos los seres, porque vivir desde esa energía, parece raro, pero es así, muchas veces es más difícil, implica aceptar, empatizar y vivir con un corazón compasivo. La madre Teresa de Calcuta tiene una frase apropiada: “Si no tenemos paz en el mundo, es porque hemos olvidado que nos pertenecemos el uno al otro, que ese hombre, esa mujer, esa criatura, es mi hermano o mi hermana”.

Perdonarte: Un acto de entrega

Uno de los grandes dolores humanos hasta el momento de la muerte está asociado a no perdonarnos errores cometidos. El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte menciona que el tema trascendental no está en que nos perdonen, porque en definitiva no está en tu circulo de control que eso suceda y, por otro lado, si crees en Dios, Dios es perdón, todas las personas son iguales ante sus ojos. El tema fundamental es cómo te miras al espejo de forma humana y reconoces tus equivocaciones, te aceptas y entiendes como errar es parte de tu humanidad. 

Para esto es necesario realizar un acto de entrega, porque cuando has errado debes entregarte. Entregarte, como dice Eckhart Tolle, es ese momento en el cual te desprendes de todo tu ego y aceptas cómo afectaste a tu yo interno y a otros seres. Te miras al espejo con sinceridad, relacionas  las causas y  condiciones sobre las cuales se ha desarrollado tu vida que te han llevado a realizar las acciones que hayas hecho, sin juzgarlas, simplemente entendiendo que esa persona has sido tú y finalmente dejas morir quien eres, dejas morir la personalidad con la que muchas veces te identificaste. 

En ese acto de entrega es donde empiezan a florecer las nuevas oportunidades, la paz contigo mismo, se remueve la energía, cambia tu forma de ver las cosas, tu perspectiva se transforma en entender la causalidad, el karma y cómo esos son aprendizajes para purificar y llevarte a crecer y ser más evolucionado.

Tal vez, la invitación no es perdonar o perdonarte. Es mirar con amor todo lo que sucede en nuestra vida, aceptar la naturaleza de las cosas, comprender que las causas que determinan tus errores o los de otros vienen condicionados, pueden traer varias vidas, no hay que juzgarlos, hay que mirar y mirarse compasivamente y tomar conciencia. Siempre va haber una nueva oportunidad para amar y amarte. 

Namasté

¿Cómo no quedar atrapado en el entorno, cuerpo y tiempo? Dos consejos para salir de la trampa

El nuevo lujo es experimentar, vivenciar, aprender. El nuevo lujo es conocimiento. Una visión abrazadora sobre el nuevo mundo en que vivimos en nuestro paso fugaz por este hermoso planeta azul. Entonces, la búsqueda es SER FELIZ. El nuevo LUJO NO ES TENER, y si es SER.

Por este tiempo, se nos ha vendido la idea de que la tecnología es una revolución, teniendo grandes ventajas, como conectarnos de forma más integrada y rápida en el espacio y tiempo. Hoy tenemos un ser humano más conectado, integrado a su entorno y, por ende, que avanza más rápido, no sabemos hacia dónde pero se supone más rápido. De hecho, pareciera que dependiendo si Instagram, Facebook, Linkedin y/o Twitter me dan buenas noticias, hoy tendré un buen día, ¡¡¡es una locura!!!

En este escrito quiero traer a la conversación a Joe Dispenza, en su libro Deja de ser tú(muy muy recomendado para leer) Dispenzamencionacómo los seres humanos somos la consecuencia de nuestro entorno (personas, trabajos, objetos), cuerpo (me siento gordo, me siento triste, estoy angustiado) y el tiempo (apego al pasado, preocupación por el futuro de alguna situación). Dispenza los define como los tres grandes que forman nuestra personalidad y en la mayoría de las ocasiones nos tienen viviendo como robots en función de los acontecimientos del exterior, no de nuestro deseo de SER lo que queremos SER.

El entorno, definitivamente un campo donde somos impactados desde el momento de nacer hasta este instante: nuestra crianza por parte de nuestra familia, los lugares donde estudiamos, los amigos, los diferentes espacios laborales, la tenencia material a lo largo del tiempo, las redes sociales, etc. Por ejemplo, si nuestro jefe es el ideal, probablemente queremos más nuestro trabajo; si estoy cumpliendo mis aspiraciones materiales, estoy cerca de sentirme bien; o si las causas que me mueven, me contaran noticias positivas me alegro; pero si no es así, puedo sentir  que mi mundo está perdido.

El cuerpo, otra gran parte de quienes somos: alegría, autoestima, culpa, emoción, ansiedad, tristeza, orgullo, celos, fantasías, amor propio, ambición, etc. Somos la consecuencia de emociones pasadas que han dejado huellas que van forjando nuestra personalidad y se traducen en nuestros hábitos mentales y corporales. Soy una persona de baja autoestima porque mis padres me dejaron de lado, por esta razón necesito atención todo el tiempo, si esto no sucede, no estoy bien conmigo mismo, finalmente soy así, una persona de baja autoestima. Fui infiel, cometí un error, vivo con sentimiento de culpa y por ende no soy una buena persona para estar en relaciones amorosas. Fui un gran estudiante en la universidad, siento que soy muy inteligente y al ver a mis compañeros mejores remunerados que yo, me da rabia y pienso que merezco más porque soy más inteligente. Estos ejemplos hacen parte de cientos de ejemplos de los cuales somos la consecuencia de las emociones que ha tenido nuestro cuerpo, y nos convencemos que somos esas emociones que han quedado marcadas con hechos.

Por último, eltiempo, variable determinante en nuestro estado de ánimo. Nos cuesta mucho estar en el momento presente, vivimos en función del apego al pasado, tanto a situaciones positivas donde vivimos del recuerdo de los “buenos tiempos pasados”, como de forma negativa, en la cual no logramos soltar experiencias, hechos y emociones del pasado porque son nuestra vitamina para sentirnos vivos. Un ejemplo puede ser que, si a una persona le quitas el último recuerdo de una terrible relación sentimental, le puedes estar quitando bases de personalidad actual. Por otro lado, cuando no estamos condicionando nuestras acciones diarias al pasado, estamos en función del futuro, ¿dónde voy a estar en cinco años?, ¿si encontraré ese trabajo ideal?, ¿tendré el dinero necesario para el próximo año?, ¿qué voy a cenar esta noche?, ¿mi jefe estará hoy de buen humor? Vivimos pensando y pensado cuáles serán las situaciones venideras y nos perdemos de este momento.

Los tres elementos mencionados anteriormente, en la mayoría de ocasiones, van formando nuestra manera de SER. Ese SER no viene de nuestro interior, sino de cómo esos elementos están interactuando en nuestra vida desde el momento de nacer. Acá es donde quiero invitarte a preguntarte, quitando el entorno, cuerpo y tiempo: ¿eres feliz? ¿Sabes quién eres? ¿Tienes claro quién quieres ser?

Ahora, si me has seguido hasta esta parte, quiero mostrarte cómo las respuestas a esas preguntas únicamente se encuentran en nuestro interior. Probablemente, en este momento, nuestro interior es la conexión e impactos del entorno, cuerpo y tiempo, así que es el momento para que cambiemos esto y avancemos hacia un conocimiento propio: despejar esas tres variables puede ser la base para potenciar nuestro interior. Es imposible plantear en un corto escrito cómo conocerse a sí mismo, pero sí puedo brindarte algunas claves sencillas para avanzar en esa dirección y te pueden brindar beneficios en el proceso mismo.

Observa de tus pensamientos y sentimientos:

Activa un observador dentro ti. Si nos observamos podemos ordenar nuestros pensamientos y sentimientos, decantar de forma sincera preguntas como ¿por qué estoy triste?, ¿qué me tiene tan ansioso?, ¿por qué tuve tanta irá el día de ayer? El “tip” que te doy es que te imagines a tu mente y cuerpo como un río que va llevando muchas piedras, esas piedras son las cosas que pensamos y sentimos, todas, las positivas y negativas. De un momento a otro te sales del río y observas, simplemente observas todo lo que va pasando por ese río. Este ejercicio te va permitir ver todas las cosas que van pasando por nuestra mente y cuerpo, ¡¡¡son miles en un día!!!

Solo observa y reflexiona en calma eso que está sucediendo dentro ti, seguro habrá respuestas útiles. Para hacer efectivo este ejercicio, cuando te encuentres interactuando con el entorno es fundamental hacer un ejercicio consciente de hablar menos y observar más, actuar menos y observar más, concluir menos y observar más, propagar menos y observar más. Estoy convencido de que te va proporcionar nuevas ideas sobre quién realmente eres. Busca hacer el ejercicio de observación continuamente, puedes empezar cada vez que finalice el día hasta el  momento donde sea natural hacerlo a cada instante. Asimismo, intenta hacer una observación sin juzgar, es decir, observar las cosas sin darles la etiqueta de “buenas” y “malas”, muchas veces por etiquetar lo que nos sucede es que condicionamos nuestro siguiente estado de ánimo, en este caso, solo observa, analiza y reflexiona.

Al realizar este ejercicio podrás abstraerte del entorno, cuerpo y tiempo y mirarlo desde otra perspectiva, tal vez te mirarás al espejo de forma más sincera deseando sacar todo el potencial que hay dentro de ti.

Primero tu mente, cuerpo  y alma, luego la vida cotidiana: Seamos realistas, vivimos en un entorno que afecta nuestro cuerpo, medido por la variable tiempo, eso no va cambiar. Lo que podemos cambiar es cómo llegamos a interactuar con esas variables, si es desde nuestro “robot” que se levanta, se baña, come, va en taxi o bus al trabajo, trabaja, ve a su jefe y colegas, llega a casa, come, ve su serie preferida y se acuesta. O más bien a la hora de entrar al “juego” vamos con otro traje, el de una persona fluida y ligera de cargas.

Para hacer esto, el “tip” que traigo a la mesa es tener una rutina de cuidado saludable al iniciar el día. Si yo sé, te encanta dormir, el trabajo ha estado pesado, me acosté tarde, bla, bla, bla. Gastamos tanto tiempo en el entorno, que nos perdemos de llevar nuestra mente y cuerpo a nuestra verdadera casa, nuestro interior. Hagamos el esfuerzo de la rutina de cuidado, la cual solo ocupará aproximadamente el 10% del tiempo total de tu semana, por ejemplo, trabajar es el 25%. Acá va la rutina:

  1. Levántate temprano y no mires el celular salvo para ver le hora (después en camino a la oficina seguro tendrás tiempo para eso).
  2. Haz ejercicio o al menos realiza estiramientos.
  3. Medita, hay meditaciones en YouTube de 7 minutos, con eso es suficiente.
  4. Come un buen desayuno.
  5. Si vives con otras personas, ojalá puedas animarlos a que tengan una dinámica de compartir en el desayuno, son nuestros seres más importantes.

Solo realizar estas acciones te llevarán a un estado de gozo interior donde tu mente, cuerpo y alma tendrán menos cargas, las cuales podrán despejar el camino hacia ver realmente las cosas esenciales de nuestro interior sin el peso del entorno, cuerpo y tiempo.

Espero que estos “tips” mencionados anteriormente te puedan aportar a potenciar todo lo que hay en tu interior, somos capaces de crear las realidades positivas que deseemos solo si estamos creando con una energía libre de cargas y llena de conocimiento propio.

Namasté

¿Por qué es importante una vida espiritual?

El Secreto de la felicidad es tener la sabiduría necesaria para sobrellevar lo que no puedes controlar, la fuerza suficiente para cambiar lo que si puedes controlar e inteligencia de distinguir la una de la otra.

Escuchamos a menudo que ser espiritual tiene que ver con leer el horóscopo todos los días, con un adivino que te cuente tu futuro, si vas a reencarnar, si tuviste vidas pasadas que afectan esta vida, cómo Urano pasando por Marte afecta tus emociones, entre otras. Definitivamente, esas cosas están relacionadas con el mundo espiritual pero eso no es vivir desde lo espiritual, porque esto último viene de algo más simple: vivir conectado con tu interior o propia fuente, la cual podemos también nombrar como Dios, Buda, Krisna o Jesús.

La vida espiritual tiene un mensaje para nosotros –vivir para uno de los propósitos más elevados del ser humano–, conocerse a sí mismo desde la energía del amor. De esta manera, conectar con el concepto de evolucionar conscientemente hacía un claro y transparente: ¿quiénes somos? ¿Por qué estamos acá? ¿Hacia dónde vamos?

No te has puesto a pensar que los problemas que hoy adolece esta humanidad son simplemente una ausencia de conciencia y amor de cada uno de los seres. Acá podríamos nombrar temas como la crisis sociopolítica de tantos países a nivel mundial, la crisis climática con repercusiones directas al territorio, la guerra en Oriente o los miles de niños muriendo de hambre. Estos temas están directamente relacionados con la falta de conexión con nuestro interior. Seguro si nos remitimos a la historia de la humanidad, las desigualdades y luchas de poder son la ausencia de conciencia, la falta de amor propio y la falta de plenitud, las cuales nos lleva estúpidamente a querer más, a creernos más que otras personas y llevarnos al constante caos en el cual nos encontramos.

Si llega un momento donde todas las personas vivimos espiritualmente, será natural que nuestras acciones en el mundo busquen el bien de los seres, la espiritualidad significa tener amor propio y este se proyecta a las demás personas, sin condicionamientos, sin reparos, sin excusas, solo lo proyecto porque vibro desde esa energía. Cuando sea el momento de observar o accionar hacia fuera de nosotros, surgirá desde la energía del amor, compasión y servicio hacia todos los seres. Hace poco el XIV Dalai Lama mencionaba como las grandes problemáticas y las guerras están asociadas al egoísmo de las personas.

En estos días una persona sabia me hacía reflexionar cómo las personas le tenemos más miedo a la luz y el poder en nuestro interior que a los mismos miedos cotidianos de sufrimiento, ignorancia y deseo. Tenemos miedo de conectarnos con nosotros porque el poder que esto tiene no permitirá que demos vuelta atrás, y buscaremos vivir de una forma diferente en la cual solo queremos servirnos con amor y servir al mundo con nuestra propia luz. Es esto a lo que podemos llamar el verdadero poder espiritual, donde se observa todos los seres por igual.

Vivir desde la espiritualidad te invita a no estar invirtiendo mayor tiempo en tu exterior (dinero, trabajo, relaciones, etc.), sino estar viendo a cada momento tu interior con amor y sinceridad. No estás preocupado si no estas atesorando logros, triunfos, bienes, pensando en tu trabajo, tu casa, tus amigos, como lo llamo yo “ocupado en el mundo de las formas”.  Viviendo desde la espiritualidad comprendemos cómo todo eso está en un segundo plano, las realidades externas son las creaciones y proyecciones de nuestro interior y al momento de morir solo nos quedará la conexión con nuestra propia fuente, porque lo demás desvanecerá tan rápido como el último suspiro de esta vida.

Hoy quiero invitarte a tomar el vuelo más alto que puede tomar un ser humano, el vuelo hacia nuestro interior. Este vuelo interior te permitirá seguir trabajando la conexión con tu ser más profundo. Si no lo has hecho o no lo haces aún, hoy tienes una nueva oportunidad de empezar, te puedo asegurar que la paz, tranquilidad y armonía comenzará a fluir en tu vida de forma asombrosa. Vas encarar cada día de tu vida desde una perspectiva diferente, vas a relativizar todo lo que acontece en lo cotidiano, porque siempre tendrás un refugio en tu interior que pondrá todo en calma. Verás frente a ti un círculo virtuoso:

  1. Te sirves con amor.
  2. Eres una persona con paz, armonía y tranquilidad.
  3. Se proyectará una energía que mejora tu parte personal y profesional
  4. Volverá a ti una energía recargada de amor y compasión.

¿Por dónde iniciar?

Antes que nada, aún me considero un simple aprendiz del mundo espiritual, desde ese conocimiento puedo aconsejarte que soy un creyente de la teoría y la práctica, ambas son complementarias, la una sin la otra no terminan de mostrarte el poder de la unidad. Te recomiendo desde la práctica: la meditación y el Yoga, herramientas poderosas que te llevan a viajar hacia esa conexión interior, por ejemplo, la meditación te permite calmar los miles de pensamientos generados al día por nuestro cerebro. Existen numerosos métodos de meditación y Yoga, así que cuentas con un universo muy grande para la práctica. Para la teoría, mi mejor consejo es hablar con alguien (o conocido de alguien) que tengas como referente del tema para que te brinde una guía, si no cuentas con eso, existen libros y librerías específicas en el tema para guiarnos. En la actual era de la información no tenemos excusas.

Como experiencia personal te puedo compartir que mi búsqueda no fue pensada, simplemente fueron llegando momentos y conocimientos, lo importante –como muchas cosas en la vida– era dar el primer paso. Por eso, no te preocupes si comienzas a practicar o leer algo y no te hace sentido, lo importante es dar el paso, irán apareciendo los caminos que más te harán sentido. Hace unos años empecé practicando Yoga, luego Bikram Yoga, pasé a meditar y ahora práctico meditaciones budistas. Asimismo, empecé leyendo sobre numerología pero hoy estoy profundizando en el conocimiento del ser a través de la cosmovisión Maya. El camino es infinito, no hay un punto final, pero si te aseguro que tu día a día será permeado por una energía diferente.

Vivamos desde la espiritualidad.

Namasté