Dejar fluir es dejar llegar

Me encontraba en un taller y vi en la camiseta de una de mis compañeras «Dejar fluir es dejar llegar». Fue un golpe en el estómago. Les comparto que ando trasegando días con muchos desafíos personales, porque literalmente el mundo me ha dado vueltas dejándome mareado y sin control. Esto último ha sido el mayor desafío, porque no tener el control sobre tu cuerpo y caerte de repente es saber que la idea de control es una ilusión por más que nos ilusione.

Dejar fluir es dejar llegar. ¿Dejamos que lleguen cosas buenas? ¿Dejamos llegar el amor? ¿Dejamos llegar la tristeza? ¿Dejamos llegar la armonía? Probablemente que lleguen esas cosas depende de la fluidez que le regalamos a la vida con sus sucesos. Sin embargo, esa fluidez se ve truncada por los enemigos del fluir: ambición, obsesión y la falsa identidad.

Ambición

El Buda tenía razón. El sufrimiento humano radica en el deseo hacia las cosas o la aversión (deseo en sentido contrario). Buscamos y queremos más, nuestra idea del éxito es más y mejor, ni hablar de las organizaciones, si no se va por más o mejor, no hay sentido. Vivimos tiempos de empalague, no nos basta obtener cosas, queremos atiborrarnos de más como cuando no paramos de comer en un gran banquete hasta la indigestión.

Obsesión

Y como si fuera poco, nos obsesionamos con nuestros anhelos y logros. También con las metas no alcanzadas. Somos obsesivos (y románticos) con la búsqueda de la felicidad. Y entre más la perseguimos, más se nos escurre como arena entre las manos.

La falsa identidad

Nos identificamos con un personaje que construimos. Lo vestimos elegante, lo hacemos hablar con diplomacia, lo hacemos actuar frente a la gente (incluyendo los seres queridos) y le hacemos creer que si no alcanza lo que se propone va sufrir; posiblemente porque si falla tiene miedo a que se le caiga el personaje.

Dejar fluir

Según los mayas, la fluidez está relacionada con la Luna. Está claro, si queremos fluir debemos ser receptivos. Saber esperar y aceptar el devenir de la vida. Fluir significa resistir, ser valiente, tener coraje y algo de rebeldía frente una sociedad que nos educa sobre la falsa idea del control. Cada vez veo con más claridad, que la meritocracia es una falacia y somos seres a merced de la lotería de la cuna. Siendo ese nuestro punto de entrada, ¿por qué el resto de nuestra vida no es más que una lotería? ¿Y si dejamos que fluyan las cosas? ¿Y si luchamos contra los enemigos de la ambición, la obsesión y falsa identidad?

Fluir suele ubicarse en un imaginario de debilidad o ligereza; pienso todo lo contrario, quien se permite fluir está demostrando que no se ha dejado domesticar por los sistemas mentales, sociales, culturales, políticos y económicos de nuestros tiempos.

Dejar fluir ES dejar llegar.

Namaste

Practicar el «No Hacer»

“La razón por la que tenemos dos orejas y una sola boca es porque tenemos que escuchar más y hablar menos.”

Zenón de Citio

―¿Qué me recomienda para lo que viene Rafael? ―le pregunté.

Felipe, le recomiendo que escuche y observe más, sea menos propositivo y proactivo ―me dijo Rafael.

Estuve recibiendo mentoría en los últimos meses de parte de un gran maestro que me llevó a retomar las enseñanzas orientales sobre el no hacer. ¿Qué es eso del no hacer? Simple. Es un estado del ser que desarrolla y moviliza todo su potencial a partir de no intervenir en el orden natural de las cosas. ¿Fácil no?

Durante las sesiones con Rafael profundizamos sobre la importancia de no ser esa persona, líder, amigo, padre, etc…que busca protagonizar el curso de las cosas. Reflexionamos que nos gusta ser el personaje principal de la historia porque nuestro ego pide a gritos ser reconocido y valorado. Si dejamos ir ese ego, tal vez nos daríamos cuenta que nuestras actuaciones no son tan necesarias como creemos.

También, abordamos que tenemos un peso cultural sobre nuestros hombros con este malestar (principalmente occidental con herencia greco-romana). Nos gusta ser héroes, líderes de nuestra vida, el mejor jefe, la mejor versión de ti, el capitán del barco y podría seguir. Además, nuestra sociedad castiga todo lo relacionado con no hacer nada: el ocio, el descanso, no hablar en una reunión, no hacer nada en los mismos espacios que supuestamente eran para eso, como unas vacaciones.

Buscando avanzar de la reflexión hacia la propuesta, resulta que el no hacer es tan poderoso como el mismo hacer. Tiene el potencial de hacer más eficaces nuestras acciones, porque parte de un estado de presencia y análisis claro sobre el devenir de las cosas. También, aporta al autoconocimiento, porque es un encuentro con uno mismo mientras se convive en comunidad, ya que son exploraciones y preguntas constantes sobre quienes somos. Finalmente, porque sufrimos menos, muchas veces estamos afligidos por el exceso de deseo y hacer.

¿Cómo se ve el no hacer?

  • En una reunión de trabajo, hablamos menos, escuchamos más e intervenimos solo cuando es necesario. A veces nos daremos cuenta, que tal vez, no debíamos decir ni una palabra.
  • No interviniendo constantemente en el conflicto entre dos pares porque sentimos que si no intermediamos eso no tiene solución. En algunas ocasiones, nuestra intervención solo daña o fuerza las voluntades, algo que no será sostenible eventualmente.
  • Dándose 10 minutos al día para pensar tirado en el sofá.
  • Observando los mensajes del entorno o universo que llegan a nosotros sobre esa respuesta que necesitamos para dar ese siguiente paso. Son diversas las ocasiones donde la respuesta está frente o adentro de nosotros, pero en la era de la sociedad del cansancio es difícil parar y observar. Tal vez, esa es una de las mayores revoluciones de los tiempos modernos, retar a la humanidad a parar.

Como lo muestra la foto, los cauces de los ríos contienen mucha sabiduría. Nos enseñan que fluir es un camino con avance y sin deseo, solo va a su destino; y también, que si le cerramos su cauce o vamos contra la corriente, el por algún lado va salir a las buenas o a las malas causando daños. Entonces, ¿podremos trabajar nuestra construcción del ser para dejar que fluya el río sin tanta intervención?

Estoy seguro que podemos.

Namaste

Estella

En una típica tarde fría bogotana, Estella se disponía a tomarse un café con su amiga Martha. Estella se había ofrecido a escucharle sus problemas de pareja y trabajo, ya que había notado en la llamada telefónica su voz de angustia y desespero.

Pasaron dos horas de encuentro en las cuales Estella tuvo su usual actitud de calidez para comprender a la otra persona. Estuvo atenta a cada uno de los pesares de Martha y tuvo la palabra precisa para brindar algo de alivio a cada situación que le fue nombrando. Pasadas las dos horas, Martha le preguntó a Estella:

–¡He hablado dos horas sin parar! No te he preguntado nada de ti. ¿Tú cómo estás? ¿Cómo viene tu actividad en la iglesia? ¿Qué tal tu trabajo? ¿Qué tal está tú mamá y abuelita?

–Bien bien, afortunadamente todo anda bien –contestó Estella.

–¡Ah que bueno Estella! –dijo Martha. Me alegra que estés así de feliz. Bueno, quiero agradecerte por este tiempo, siempre logras ser un bálsamo para el alma de quienes estamos cerca a ti. Que bendición contar con tu amistad. Permíteme invitarte el café, es lo mínimo que puedo hacer.

Estella se dirigía caminando hacia su casa cuando recibió la llamada de un ex colega de trabajo.

–Estella ¿cómo estás? Era Federico, uno de los buenos amigos que Estella había hecho en su anterior trabajo. Él ahora trabajaba en una importante multinacional radicada en Santiago de Chile.

Estella se puso feliz de escuchar a Federico. La última vez que habían hablado, ella le había mencionado que, si bien estaba feliz en su trabajo, soñaba con irse del país algún día y vivir la experiencia que cuentan todos sus amigos de la universidad que han tenido esa oportunidad de trabajar en otro país.

–Mira, te llamaba porque están buscando una persona de talento humano y pensé que tienes todo el perfil para esa vacante, te puedo recomendar. Como sabes, trabajo en la empresa y por la información que manejo, es una vacante con todo lo que me comentabas la vez pasada que sueñas: otro país, nuevas experiencias, posibilidades de viajar y bueno, no te niego, yo estimo que el doble o triple de salario.

Estella se emocionó al escuchar esta posibilidad; sin embargo, en el instante que Federico terminó su intervención,

–Gracias Federico, Estella respondió. Agradecida con Dios por tener amigos como tú.

–Desafortunadamente sabes que no puedo hacer eso ahora, mi mamá y abuelita dependen de mí, yo no sería capaz de dejarlas solitas en Colombia. Nunca me perdonaría si les pasara algo y yo me enontrará lejos de ellas – añadió Estella.

–Federico teniendo menos tacto que en otras ocasiones le dijo – Estella yo te entiendo, pero no deja de causarme curiosidad cómo el tema de tu familia no te permite arriesgarte a vivir otras aventuras. Pasó antes con Alfredo cuando te propuso mudarte con él a España, también cuando te ofrecieron la beca para estudiar en México y ahora con un trabajo que podría ser el de tus sueños. Está claro que te entiendo, tienes un corazón enorme, pero me queda la duda ¿Ese corazón así de grande es también para ti? Bueno, discúlpame, me estoy excediendo.

–No te preocupes Federico. Entiendo lo que me dices, pero confío en que Dios me tiene preparado un camino en el que debo confiar. Seguro llegará el momento preciso para lo que debo vivir. Además, en este trabajo siento que también cumplo con mi propósito más grande “servir al prójimo”.

Pasaron los años y el tiempo hizo su trabajo. Desafortunadamente, a su madre le diagnosticaron un cáncer fulminante que le daba como máximo 6 meses de vida. Esta noticia fue un golpe emocional para su abuelita, quien no pudo aguantar esto y al cabo de 4 meses había fallecido. Su madre falleció dos meses después. En un lapso de seis meses, Estella se había quedado sin aquello que más amaba y por lo que había girado su cotidianidad por 40 años.

Posterior a estos eventos, Estella no sabía que hacer, con quien hablar o al menos desahogar sobre el gran peso de tristeza que sentía. Se había acostumbrado a que su refugio eran sus dos madres. A ellas les contaba casi toda su vida, sus particularidades del día a día, pero sobretodo le daban un propósito diario. Fueron llegando también los cuestionamientos consigo misma sobre si había valido la pena sacrificar tanto por ellas.

Fueron meses de mucha soledad y pena para Estella. Curiosamente alguien que tiene a muchas personas que la admiran por su amor y servicio, no tenía el coraje de mostrarse vulnerable y pedir ayuda a su círculo más cercano que por tantos años ha soportado. Su único refugio era Dios, pero ni la misma espiritualidad lograba ofrecer alivio y mucho menos plenitud para seguir adelante con tranquilidad.

Tal vez esa intranquilidad con ella misma tenía que ver con algo que unos sabios llaman amor propio. A Estella le cayó de frente una realidad a la que no podemos escapar: venimos solos y nos vamos solos. Pero este no era momento de arrepentimientos, al contrario, este instante para Estella podría ser uno de esos regalos que nos regala la vida, el de volver a tener una oportunidad para reinventarnos. Ese reinventarnos generalmente no es grandilocuente como en las películas, es posible que en el caso de Estella tan solo empiece con alzar el teléfono y llamar a Federico a decirle que necesita alguien que la escuche para tener una gota de alivio con su desolación. Solo esa pequeña semilla puede ser el futuro árbol de vivir en otro país y cumplir algunos sueños pendientes.

In Lac’kech – Hala Ken

Amor, fe y discernimiento

Era una tarde soleada, pero con brisa fresca en el Valle de Sibundoy. En este precioso valle, lugar de ancestros, elementales y tradiciones se encontraban Pedro y Gabriela. Ellos estaban realizando una caminata hacia la cascada Ror porque necesitaban tomar un descanso de sus labores de servicio.

El Valle de Sibundoy, tierra de magia y cultura, también es un espacio de desigualdades e injusticias sociales. Por ejemplo, Pedro y Gabriela atienden en una Fundación a jóvenes con problemas de salud mental; desafortunadamente, en el Valle la tasa de suicidio de jóvenes entre 13 y 26 años es escandalosamente alta. ¡Vaya contradicción! Un lugar lleno de recursos y activos ambientales, sociales, culturales y artísticos no logra ser un entorno de contención para las afectaciones mentales contra los jóvenes.

Camino a la cascada Gabriela le preguntó a Pedro ¿Vale la pena luchar por estos jóvenes? Mira somos solo una Fundación de 10 personas para atender a miles de jóvenes que padecen enfermedades de salud mental. Pedro le respondió que a él le gustaba creer lo que su buen amigo Martínez le había compartido alguna vez posterior al terremoto de Haití “Pedro hay que estar con el pecho inflado por tener el privilegio de servir a miles, pero con templanza de saber que no somos los protagonistas en este anhelado cambio.” Para Gabriela esto no fue suficiente, ella le refutó diciendo que no lograba conciliar el sueño debido a su frustración cada vez que pensaba en lo insignificante que era su contribución.

Después de 3 horas de camino, Pedro y Gabriela llegaron a la cascada. De repente, de la cascada se aparecieron tres seres llenos de vibrantes colores vivos, parecían hechos a mano por las comunidades indígenas cuando realizan tejidos artísticos. Colores, precisión, mística e inspiración reflejaban sus cuerpos. Cada uno se presentó frente a Pedro y Gabriela mencionando sus nombres: La Guardiana, La Luchadora y El Maestro.

Ante el asombro de ver a estos seres, sin claridad si eran reales o no (como el arcoíris), Gabriela les preguntó ¿Qué hacen acá? ¿Son reales? ¿De dónde vienen? El maestro contestó “hace muchas preguntas señorita, espero que no sea así su cabeza” dijo entre risas. Seguido a esto, la Guardiana se dispuso a dar a una breve explicación a ellos. Nosotros aparecemos cuando vemos la necesidad de dar un empujón al corazón de los valientes, esos que dan amor incondicional sin esperar a cambio retribuciones. Yo me siento identificada con esto, por eso me dicen la Guardiana de los corazones nobles.

Luego, la Luchadora complementó a su compañera mencionando que ellos hacían presencia cuando era necesario traer fe a los servidores sociales. Ella aclaró que no se refería al concepto de fe erróneamente relacionado con los dogmas religiosos sino a la fe que está relacionada a tomar compromiso con uno mismo, con un ideal. Esta fe es la que quiero irradiarles, porque todo luchador debe tener una fe intacta sobre las batallas que tiene que librar.

Todos observaban al maestro mientras este se mantenía en silencio con su mirada fija a la cascada. Pasaban los minutos y se percibía la incomodidad de Pedro y Gabriela al presenciar silencio absoluto en una persona; no es algo a lo que ellos están acostumbrados en sus círculos sociales. En ese instante La Guardiana dijo, tranquilos, el maestro es implacable y sabe leer la energía del contexto tanto para hablar como escuchar cuando es preciso.

Minutos después El Maestro se pronunció compartiendo “para servidores con corazón valiente y compromiso con la fe es necesario el discernimiento de la intención”. ¿Qué significa eso? Preguntó Pedro. El Maestro le respondió, puedes ejercer una misma acción por amor o por miedo, y es esencial que diferencies ¿desde dónde estás pisando? Con esa claridad, tu corazón no tendrá confusiones acerca si vale la pena o no servir a tantos jóvenes, porque si es con amor, lo sabrás y si es con miedo, tarde o temprano te pesará.

Amor, fe y discernimiento, ahí está la trinidad del servicio Pedro y Gabriel, comentó el Maestro. Si en algún momento tienen dudas sobre su labor, vayan al reencuentro de su ser desde el amor, la fe y el discernimiento. Esos muchachos de la Fundación estarán eternamente agradecidos con ustedes, pero les aseguro que ustedes más, porque cuando servimos más nos transformamos.

In Lak’Ech – Hala Ken

La sabiduría de las emociones: tres lecciones del 2023

Soy lo que sobrevive de mí

Erik Erikson

Hace unos días tuve una sesión de liberación emocional con Gisella, quien detectó la necesidad de liberarme las emociones de ansiedad, fastidio e ira. Unos días después logré tomar perspectiva de esta terapia y me llevó a concluir que tal vez acá estaban las lecciones del 2023.

Ir despacio es un acto de revolución

En tiempos de la hiper-productividad y auto-explotación profesional y personal, ir despacio es una acción que requiere coraje. Pertenecemos a un sistema colectivo mental que controla nuestro tiempo empujándonos a ir en velocidades extremas hacia una supuesta felicidad. Arguelles decía “quien controla el tiempo, controla tu mente”. Una lección de este año, es que necesitamos valentía para caminar con calma este camino llamado vida.

La vida no es un negocio para ser dirigido sino un camino para ser vivido (Osho). Es momento de mirarnos y revelarnos ante las hiper-velocidades. Detenernos a mirar y mirarnos con tranquilidad, de pronto en ese momento llega más rápido esa felicidad que tanto andamos persiguiendo como locos. Nuestra ansiedad colectiva necesita ser calmada por cambios individuales de conciencia sobre la valoración del momento presente.

Hay personas que nos inspiran

El fastidio en mi liberación emocional lo relacioné a la incomodidad colectiva que tenemos con la humanidad que hemos construido. Decía Gabriela Mistral “la humanidad es algo que todavía hay que humanizar” Gabriela debe estar atónita viendo la tragedia que refleja los hechos en la franja de Gaza. Pero no es solo esto, es saber que el 1% posee más del 90% de los recursos, que el cambio climático es la consecuencia del deseo exacerbado humano por tener más recursos que no necesitaba, instituciones que no representan a las colectividades, democracias que parecen un chiste y podría seguir.

Sin embargo, el fastidio tiene personas que nos muestran que este se puede aliviar. El 2023 me confirmó que el cambio no está en las grandes figuras sino en las personas que algunos llaman del “común” pero que realmente son ellas las excepcionales. Esas personas que dan sin esperar a cambio, que son capaces de perdonar siendo víctimas, que no se rinden ante las dificultades, que mueven voluntades por el bien común, que reconocen su papel de liderazgo no porque quieren brillo sino porque buscan llevarle luz a muchos corazones. Acá tengo en mi mente y corazón a familiares, amigas, amigos, lideresas y líderes comunitarios; a todas esas personas les doy las gracias porque me han compartido la segunda lección, el cambio estructural de las sociedades sigue estando en el interior de cada persona.

Sanar y amar

Una radical determinación por sanar los traumas transforma nuestro entorno. Es más usual no enfrentar dolores y heridas porque no contamos con herramientas ni la experiencia para hacerlo. Generalmente, buscamos vías de escape al sufrimiento, porque entenderlo y enfrentarlo no nos va dejar ilesos. Sin embargo, sigo confirmando que uno de los impedimentos que tenemos para amar al prójimo es que no sanamos nuestras heridas. Nos llenamos de ira, resentimientos y malestares que nos quitan la posibilidad de amar y amarnos.

Sanar es amar, porque hay una radical determinación por quitarle el poder al ego para entregárselo al corazón. Cuando el corazón comanda nuestras acciones logramos plenitud, armonía y paz. El 2023 me enseño que se requiere de sanaciones individuales y colectivas para amar sin fronteras, prejuicios y expectativas.

Al Santa Isabel, El Cocuy, San Andrés, Ciudad Pérdida, Caño Cristales, Paipa, España, Alemania, Bélgica, Croacia, Kenya, Perú, mi país, mis trabajos, mis contradicciones, mi familia y su eterna incondicionalidad, a Killa, a la ansiedad, al arte, a la reconexión con la música, a las personas que me generaron malestar, a mis dos trabajos, a la maestría, a las profes de inglés, a Tenjo, a Consu, a Andrés, al deporte, a la meditación y los meditadores, a los amigos de siempre y a los nuevos, a mis clientes de astrología maya y a Cheska y su amor incondicional…les agradezco cada instante compartido porque fueron en muchas ocasiones explosiones de emociones que me permitieron seguir dándole valor a este regalo llamado vida.

¿Y tú a quién o qué le quieres agradecer?

Namasté

Liderazgo y espiritualidad

El conocimiento de si mismo es el preludio de un fructífero trato con el mundo y un liderazgo más grande y heroico. Los lideres escogen el impacto que quieren producir cuando adoptan un modo personal de proceder. Cualquiera que sea la misión que elijan – ya sea ayudar a las almas, criar a la nueva generación, componer una sinfonía o vender pólizas.

Chris Lowney

En los últimos días leí tres libros sobre gerencias en organizaciones y tuve dos conversaciones con directores ejecutivos de organizaciones sociales. Fue una mezcla entre búsqueda sobre el tema y esas sincronías que la vida va tejiendo. Al realizar un ejercicio de introspección sobre lo leído y conversado, reafirmé que “el liderazgo esta intrínsicamente conectado con la búsqueda espiritual”.

Para empezar, quiero quitar el carácter religioso al concepto de espiritualidad. Para efecto de este texto y propio, espiritualidad es la conexión con nuestro interior, en el cual con o sin religión se desarrolla y evoluciona. Ahora, también soy explícito, que estoy convencido que una búsqueda espiritual – es decir una búsqueda de la conexión interior – nos lleva a las mejores versiones de nosotros mismos.

Zanjando el tema espiritual, volvamos a los libros y las conversaciones. Los libros consultados fueron: “Las cinco tentaciones del gerente” de Patrick Lencioni, The Infinity Game de Simon Sinek y The Hard Thing About Hard Things de Ben Horowitz. Cada uno de ellos es un universo por sí mismo, para lo cual recomiendo que puedan leerlos, debido a que todos dejan enseñanzas interesantes, sobretodo si estas en posiciones de liderar a equipos de trabajo.

Tres conexiones entre liderazgo y búsqueda espiritual


La primera conexión es la humildad. Como me dijo una de las personas con las que conversé “un líder que se mantiene humilde nunca pierde perspectiva”. Desde la espiritualidad, he definido la humildad como una ausencia de ego que nos permite reconocernos como seres humanos. Esto, permite que reconozcamos las virtudes y defectos de manera equilibrada. Desde el liderazgo, hablamos de un líder que está claro que lo primero no es él, sino lo que se quiere lograr, sabe que su proceso de aprendizaje es infinito y acepta su vulnerabilidad para reconocer que se va equivocar.

Por ejemplo, Lencioni menciona como la primera tentación de un gerente es que “cuida más su posición que los resultados que se deben obtener”. El mismo autor, también plantea que la vulnerabilidad y la confianza con los equipos, son la base para conseguir resultados, exigir responsabilidad, poner las cosas claras y estimular el conflicto productivo.

La segunda conexión es que lo primero son las personas. Simon Sinek dice “un líder fuerte antepondrá la voluntad de sus empleados a las ganancias” Desde nuestro desarrollo interior, poner primero a las personas significa “amor y compasión” por quienes trabajan con nosotros. Soy un convencido que un líder no se hace solo, al contrario, se construye desde las personas que le acompañan. En consecuencia, ellas son el centro de los anhelos y las soluciones. Otra persona con la que conversé, me mencionó que parte del éxito que tenía su organización (aumentaron en un 500% sus ingresos y población impactada directa de forma sostenida en un lapso de 10 años), fue haber logrado contar con un equipo excepcional. Le pregunté cómo sucedió esto y su respuesta fue, siempre escucharles y darles motivación.

La última conexión es la honestidad. Una vida transparente es exigente, porque implica un camino ético de verdad, la cual a veces no es conveniente (menos en un mundo organizacional). Sin embargo, grandes líderes se forjan desde la transparencia de sus errores, sus limitaciones y miedos. Horowitz plantea que en momentos complejos como despedir a una persona o comunicar decisiones complejas frente a toda la organización, requiere esencialmente de claridad y transparencia para lograr cuidar a la gente, conseguir alineación, promover motivación y cohesión con la organización. Es decir, no es solo una cuestión de ser “buena persona” sino que se obtienen beneficios en el largo plazo.

No soy el primero en comentar que cultivar una vida espiritual y ser mejores líderes tienen una relación interdependiente, solo vengo a compartir como alguien que ha tenido la posibilidad de trabajar ambas cosas, que los resultados se ven por más que demoren.

Namasté

Quitarnos la armadura

Preocúpate por lo que piensen los demás y siempre serás su prisionero

Lao Tse

Es imposible que no nos pongamos armaduras durante el transcurso de nuestras vidas. La vida misma, nos ubica en lugares determinados, con culturas específicas y con personas que decidimos que fueran nuestra familia y amistades. Estos entornos van tejiendo unos roles e identidades concretas, de las cuáles somos más o menos conscientes. Incluso, muchas de nuestras vidas quieren luchar contra esas identidades para construir otras que nos convencen más, pero al final de cuentas, buscamos construir otra que nos representa más.

Por ejemplo, mi vida profesional se ha desenvuelto en el sector social y no podría negar que cuando me preguntan ¿Quién eres? Caigo (caemos) en la inevitable frase de mencionar mi enfoque profesional. Esto, nos sucede con las diferentes identificaciones que vamos tejiendo: soy vegetariano, soy activista, soy artista, soy padre, soy hijo, soy, soy, soy…

En las enseñanzas orientales, principalmente hinduistas y chinas, se menciona que una gran parte del sufrimiento humano se relaciona a la alta identificación con el ser. Porque cada deseo o rechazo que tenemos parte de las identificaciones que construimos. Entonces, seré menos feliz si ese rol que construyo sobre mí no se cumple.

Vamos con un caso sencillo. Soy Felipe una persona que considera que hace las cosas bien en su trabajo; cuando mi jefa me dice que no hago bien esas cosas, se vuelve complejo que se mantenga intacto mi estado de ánimo, ya que se pone en riesgo el ser que he construido. Esto se vuelve aún más complejo, cuando tocan identificaciones de nuestras fibras más profundas como las creencias, el género, o los roles. Sin embargo, esas armaduras (identificaciones) que montamos sobre nuestra individualidad son las que muchas veces nos llevan a impedirnos gozar de la vida. Considero que especialmente afectan dos dimensiones que nos traen felicidad: la vulnerabilidad y la exploración.

Cuando tenemos armaduras, podemos llegar a tener dificultad en mostrarnos vulnerables. Cuantas veces no la ha pasado a nuestras madres que por cuidar cierta armadura frente a nosotros, se han perdido de la valiosa oportunidad de mostrarse vulnerables para recibir el amor y cariño que merecen. A las personas líderes, quienes construyen una armadura sobre el líder que tiene las respuestas y soporte para su equipo, en vez de abrirse y mostrar sus miedos para que pueda recibir esa cuota de empatía y soporte que tanto se necesita. Aún más complejo, mostrarnos vulnerables en que la identidad que construí, tal vez, ya no me convence y poder enfrentar a la sociedad con el miedo que nos castigue con el látigo de la crítica. Al parecer, mostrarnos contradictorios es un error, cuando vivimos en un mundo de constantes contradicciones.

Por otro lado, la oportunidad de explorar y explorarnos para encontrar eso que nos da disfrute. En algunas ocasiones la armadura es tan rígida, que no vemos cómo podemos quitárnosla para intentar explorar otras cosas. Un clásico ejemplo, nuestra vocación profesional. No me dejo de sorprender de la cantidad de personas que me comenta “me gustaría ser esto” pero es que “me dedico a esto” y no veo cómo hacerlo posible. Detrás de este obstáculo, está la armadura de la vocación profesional escogida que es pesada y nos quita la oportunidad de retirarla para estar más livianos, así sea para ponernos otro traje que nos conecte más con nuestro ser.

Para concluir, el estudio del ser tiene tanto de largo como de ancho para discutir. Es un tema que es estudiado desde ramas como la psicología, antropología, sociología, religiones, entre otras; y el debate sigue abierto (felizmente). Ahora, algunas cosas pueden verse más simples (que eso no quiere decir que sean fáciles) y es que la excesiva identificación nos puede quitar la oportunidad de valorar lo amplio que somos como seres y lo que nos brinda el universo. No es un camino sencillo el de la desidentificación; en mi caso, me permito ser vulnerable en compartirles que quisiera explorar una vida más artística pero no me atrevo; ahí está el desafío.

Namasté

Los amigos en el camino

Olvidar tu historia personal, es parte del aprendizaje para adquirir conocimiento

Carlos Castaneda

Me encontraba en un fin de semana nostálgico, por esas coincidencias no coincidencias que tiene la vida; dos amigos jóvenes que fallecieron, cumplían años. Ambos, dejando varias lecciones de vida para reflexionar; yo entre más interiorizó sus vidas, me quedó con la lección de “el trabajo más importante y prioritario que tenemos con el universo, es con nosotros mismos”. En este, no solo nos transformamos sino estamos más cerca de hacerle bien a nuestro entorno.

Ahora, pasando las nostalgias del fin de semana, como desde hace cuatro años, salí hacer mi habitual corrida de domingo. Me encontraba en los últimos 5 kilómetros de la actividad y de manera llamativa corríamos al tiempo junto con un señor. Fue tan llamativo para los dos, que se tornó inevitable que conversáramos mientras corríamos.

Él me hizo varias preguntas relacionadas a ¿por qué estaba corriendo? ¿Para qué me estaba preparando? ¿Cuánta distancia llevaba?, entre otras. Luego, llegó el mejor momento, él empezó a contarme sobre su experiencia y ahí agradecí a la vida cuando nos pone esos “amigos en el camino”. Alfredo, me compartió que amaba correr porque lo hacía sentir vivo. Además, me comparte que ha corrido 11 maratones, 6 de ellas las famosas “majors”: New York, Chicago, Boston, Londres, Berlín y Tokio.

Lo mejor estaba por venir, me comenta que su primera maratón fue a los 61 años. Ahora tiene 72 años y va correr su próxima maratón en Estocolmo en el mes de junio. Alfredo se veía intacto corriendo, más vivo que nunca. En ese momento no pude evitar decirle varios comentarios de admiración. Ante mis elogios él me ha dicho dos cosas: 1) nunca es tarde; 2) usted es joven, luche por sus sueños.

¡Nunca es tarde! Yo le agrego, ¡Este siempre es el momento adecuado! Tiene razón, nunca es tarde para iniciar ese sueño que has aplazado, como tampoco para redimir un error que has cometido. Tampoco es tarde para empezar de nuevo, por eso es tan importante darnos la oportunidad de dejar morir nuestro ego, ese muchachito muchas veces con sus miedos u orgullos no nos permite dar los pasos que tanto anhelamos.

¡Usted es joven, luche por sus sueños! Y si, tiene razón. Por eso, cada día valoro más la resiliencia. No es que tanto nos sucede sino qué hacemos con eso y cómo reaccionamos ante las adversidades. Alfredo y mis amigos tienen un mensaje común “no somos eternos”, pero mientras dura este instante llamado vida podemos vivir a pleno, conscientes y llenos de sueños.

Namasté

Ella me enseñó

Foto: Cheska Patow

“Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más para temer menos».

Marie Curie

Amar son acciones más que palabras

Somos perfectos gracias a nuestra imperfección

Errar no es solo parte del camino sino indispensable en el destino

Las apariencias y vivir por lo que piensan los demás, nos quita libertad

La locura es una paradoja entre la alegría y el caos

Las pruebas se supera con convicción, paciencia y sin quejarse

La esperanza es un estado de ánimo

Siempre habrá una oportunidad para reparar y perdonar

Cederle a otra persona tu alegría es una apuesta  arriesgada

Los lentes con los que miramos la vida, marcan que tipo de persona somos

La bondad se mide en cuanto sirves a los necesitados

Humildad no es tener bajo perfil, es reconocer nuestra naturaleza como seres humanos

Valor no es que tanto has hecho sino como te has levantado cuando hubo dificultades

Nunca es tarde para amar

El tiempo debería ser arte no una medida material de nuestro progreso

Manejar las emociones no se trata de controlarlas sino de fluir con ellas

Los tiempos que vivimos son tan perfecto como los tiempos sagrados de la naturaleza

El amor se construye

Toda la vida está conectada, solo que nos toma tiempo comprenderlo

Hay que perderse para encontrarse

Los miedos te atraparan, no escapes de ellos, ellos te encontrarán

Ser valiente y tener coraje no tiene nada que ver pelear sino con ser implacable

Gracias por todo lo enseñado

Namaste

Comulgar con la realidad: el propósito 2023

¡Cuidado! Todas las estructuras son inestables

Anónimo

¡Por fin! En el año 2022 logramos volver a la normalidad. No usamos tapabocas, volvimos a las actividades cotidianas con multitudes y fue poco lo que se restringió para volver a la anhelada normalidad. Esa normalidad que nos permitió volver a estar con nuestras familias, amigos, eventos sociales, viajes, tener reuniones presenciales de trabajos con los equipos, etc. Sin embargo, esa normalidad también estuvo caracterizada por un deseo de volver a tener todo eso, entonces volvimos (pienso que excedimos) al ritmo desenfrenado de buscar experiencias, hacer planes, gastar, hacer, hacer, hacer y hacer.

Para el año 2023, acuñando el concepto de Pablo D´ors, es el momento de comulgar con la realidad. ¿Qué es eso? Es que si estamos sentados en la mesa cenando con alguien, estamos hablando con esa persona, interesados por su vida, en compartir la nuestra y no estar pegados al celular viendo si la nueva tendencia en redes es Shakira, Greta, Messi o alguna nueva novedad en la política. Comulgar con la realidad, es llenar de presencia el aquí y el ahora.

Desde la cosmovisión maya, este año calendario gregoriano está influenciado por la Estrella Resonante Amarilla de la Onda Encantada del Viento. Esta influencia tiene como propósito: vivir en profunda  armonía. ¿Cómo logramos vivir en armonía? Sintonizándonos con el tono de la canción que es vivir; como dice D´ors, “no hay que pensar la vida, hay que vivir la vida”. Estar en armonía, es estar tranquilos y en paz con cada momento que vivimos. Esto, solo es posible cuando no dejamos que la mente egotista sea la que actúa por nosotros.

Ahora, comulgar con la realidad nos presenta desafíos. Primero, nuestra mente, ella quiere gobernar nuestro actuar y que nuestro comportamiento este totalmente anclado a nuestros pensamientos y emociones, cayendo en la identificación con los mismos. Para este desafío, recomiendo meditar, activa o pasivamente, pero ese ejercicio nos permitirá cortar la ansiedad de no poder estar en el aquí y ahora.

Segundo, no dejar que nuestro cuerpo se debilite por el mundo en el que vivimos, para esto debemos nutrir el cuerpo. El cuerpo se alimenta de cuatro alimentos; lo que ve, lo que come, lo que escucha y lo que huele. Bajarle al consumo de redes, series y caudal de noticias, nos ayudará a estar menos distraídos con que pasa afuera y más bien observar que pasa adentro. Comer sanamente, esto nos ayudará estar con más energía vital, dormir mejor y aligerar el cuerpo. Escuchar lo que nos sirve, ¿Cuántas veces nos rodeamos o estamos en espacios donde escuchamos cosas que solo nos quitan energía y paz? Por último, entornos saludables,  un parque, un paisaje, una laguna, algo que nos permita respirar aire puro y de paso conectar con la sabiduría de la pachamama.

Tercero y último, estar con nosotros. Este se torna complejo, porque vivimos en función de los demás: la pareja, la jefa, los amigos, el vecino y sigue. No obstante, conectar con nuestro interior, con lo más profundo del ser. Para algunos se llama Dios pero para otros es un estado de presencia interna, lo importante será tomar la voluntad de buscar un espacio de calidad con nosotros, es desafiante pero sí que trae claridades esos momentos.

Que el 2023 nos siga brindando los momentos, experiencias y aprendizajes que nos lleven por el camino de la evolución personal.

Namasté