En la búsqueda del sentido

Foto: Cheska Patow

«Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo»

Friedrich Nietzsche

La vida no tiene sentido, el sentido se lo damos nosotros. Ahora, ¿es importante la búsqueda del sentido en nuestra vida? Esa es la pregunta que busca responder Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”. Según el autor, el sentido juega un papel fundamental en la película de nuestra vida; si nuestra vida fuera una película, el sentido sería la historia central.

¿Por qué es importante el sentido? De acuerdo a Frank, sufrimos porque nos falta sentido en nuestras vidas. Por ejemplo, desarrolla el concepto del vacío existencial como aquel contenido que falta por llenarse y que al no estar lleno, nos lleva a tener ansiedad, depresión, ira, entre otros sufrimientos. También, ilustra cómo maquillamos la falta de sentido mediante escapes como las adicciones, el consumismo, el vivir en función de otras personas y entornos (redes sociales en nuestros tiempos).

¿Qué es el sentido? El sentido es tener claro el ¿Por qué? y el ¿Para qué? Esto plantea algo excepcional sobre la exclusividad que tienen estas respuestas en nuestra vida. El sentido es algo único y propio de cada persona. Es por esto, que no hay una receta o modelos a seguir para encontrar el sentido; sin embargo, Frankl plantea que si existen tres caminos que pueden llevarnos a una mejor búsqueda del sentido: creándolo y buscándolo por sí mismo, el amor y el sufrimiento.

El primer camino se explica a sí mismo, en la medida que no nos conformemos con vivir sin propósito y estemos en la búsqueda de conectar con nuestra felicidad, vamos a encontrar ese lugar, pasión, tarea, rutina, misión…que nos conduce a una vida con sentido. Frank menciona “no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros”

El amor es un camino que siempre nos llevará a darle sentido a lo que hacemos. Si hay personas que amamos, es un propósito suficiente para vivir con felicidad, buscando ser la mejor versión de nosotros mismos. En este concepto, complemento al autor comentando que no solo el amor a otras personas puede cumplir esto; el amor propio puede ser una fuente de sentido inagotable, que en la medida que busquemos llenar día a día, el sentido estará presente.

Finalmente, el sufrimiento es el camino que personalmente más me conmovió. Seguramente porque este concepto viene de las experiencias vividas por alguien que estuvo por varios años en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. De manera categórica, Frankl plantea que no hay tiempo para lamentarse y rendirse, incluso en las situaciones más difíciles. Esto, porque así las situaciones sean difíciles o nuestra vida ha sido una suma de condiciones complejas que no nos han permitido ser libres, siempre habrá una libertad de la que somos dueños y nadie nos puede quitar “la actitud con la que enfrentamos las cosas” algo que acertadamente llama una “libertad espiritual”.

Además, aceptar nuestro destino y hacernos cargo de lo que vivimos, este planteamiento me recordó al sabio Don Juan de Carlos Castañeda, quien comenta que un guerrero acepta su destino de forma impecable y valiente.

En ese sentido, el autor establece que en el sufrimiento podemos encontrar sentido. Para esto es fundamental que tengamos el coraje de entender y de preguntarnos con perspectiva ¿Qué puedo sacar de esta situación o momento? ¿Cuál es el propósito que debo encontrar en este lugar donde estoy sufriendo? Siempre habrá una respuesta.

Recomiendo que quienes no han leído este texto vayan a leerlo, es una pieza que nos permite tomar una pausa y darle perspectiva a cómo vivimos.

A manera de reflexión, comparto que la búsqueda del sentido parte desde lo cotidiano hasta lo trascendental. Considero que un buen ejercicio antes de embarcarnos en preguntas profundas acerca del sentido de la vida, podemos ensayar preguntándonos el sentido de cosas rutinarias. Por ejemplo, hace poco me pregunté ¿por qué hago ejercicio? Con algo de miedo una de las respuestas que llegó a mí fue para verme mejor frente a otros, es así como he buscado re-enfocar el sentido que le doy a esa actividad: para sentirme bien mentalmente.

Namasté

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