La sabiduría de las emociones: tres lecciones del 2023

Soy lo que sobrevive de mí

Erik Erikson

Hace unos días tuve una sesión de liberación emocional con Gisella, quien detectó la necesidad de liberarme las emociones de ansiedad, fastidio e ira. Unos días después logré tomar perspectiva de esta terapia y me llevó a concluir que tal vez acá estaban las lecciones del 2023.

Ir despacio es un acto de revolución

En tiempos de la hiper-productividad y auto-explotación profesional y personal, ir despacio es una acción que requiere coraje. Pertenecemos a un sistema colectivo mental que controla nuestro tiempo empujándonos a ir en velocidades extremas hacia una supuesta felicidad. Arguelles decía “quien controla el tiempo, controla tu mente”. Una lección de este año, es que necesitamos valentía para caminar con calma este camino llamado vida.

La vida no es un negocio para ser dirigido sino un camino para ser vivido (Osho). Es momento de mirarnos y revelarnos ante las hiper-velocidades. Detenernos a mirar y mirarnos con tranquilidad, de pronto en ese momento llega más rápido esa felicidad que tanto andamos persiguiendo como locos. Nuestra ansiedad colectiva necesita ser calmada por cambios individuales de conciencia sobre la valoración del momento presente.

Hay personas que nos inspiran

El fastidio en mi liberación emocional lo relacioné a la incomodidad colectiva que tenemos con la humanidad que hemos construido. Decía Gabriela Mistral “la humanidad es algo que todavía hay que humanizar” Gabriela debe estar atónita viendo la tragedia que refleja los hechos en la franja de Gaza. Pero no es solo esto, es saber que el 1% posee más del 90% de los recursos, que el cambio climático es la consecuencia del deseo exacerbado humano por tener más recursos que no necesitaba, instituciones que no representan a las colectividades, democracias que parecen un chiste y podría seguir.

Sin embargo, el fastidio tiene personas que nos muestran que este se puede aliviar. El 2023 me confirmó que el cambio no está en las grandes figuras sino en las personas que algunos llaman del “común” pero que realmente son ellas las excepcionales. Esas personas que dan sin esperar a cambio, que son capaces de perdonar siendo víctimas, que no se rinden ante las dificultades, que mueven voluntades por el bien común, que reconocen su papel de liderazgo no porque quieren brillo sino porque buscan llevarle luz a muchos corazones. Acá tengo en mi mente y corazón a familiares, amigas, amigos, lideresas y líderes comunitarios; a todas esas personas les doy las gracias porque me han compartido la segunda lección, el cambio estructural de las sociedades sigue estando en el interior de cada persona.

Sanar y amar

Una radical determinación por sanar los traumas transforma nuestro entorno. Es más usual no enfrentar dolores y heridas porque no contamos con herramientas ni la experiencia para hacerlo. Generalmente, buscamos vías de escape al sufrimiento, porque entenderlo y enfrentarlo no nos va dejar ilesos. Sin embargo, sigo confirmando que uno de los impedimentos que tenemos para amar al prójimo es que no sanamos nuestras heridas. Nos llenamos de ira, resentimientos y malestares que nos quitan la posibilidad de amar y amarnos.

Sanar es amar, porque hay una radical determinación por quitarle el poder al ego para entregárselo al corazón. Cuando el corazón comanda nuestras acciones logramos plenitud, armonía y paz. El 2023 me enseño que se requiere de sanaciones individuales y colectivas para amar sin fronteras, prejuicios y expectativas.

Al Santa Isabel, El Cocuy, San Andrés, Ciudad Pérdida, Caño Cristales, Paipa, España, Alemania, Bélgica, Croacia, Kenya, Perú, mi país, mis trabajos, mis contradicciones, mi familia y su eterna incondicionalidad, a Killa, a la ansiedad, al arte, a la reconexión con la música, a las personas que me generaron malestar, a mis dos trabajos, a la maestría, a las profes de inglés, a Tenjo, a Consu, a Andrés, al deporte, a la meditación y los meditadores, a los amigos de siempre y a los nuevos, a mis clientes de astrología maya y a Cheska y su amor incondicional…les agradezco cada instante compartido porque fueron en muchas ocasiones explosiones de emociones que me permitieron seguir dándole valor a este regalo llamado vida.

¿Y tú a quién o qué le quieres agradecer?

Namasté

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