Lo efímero de la existencia

Únicamente ante la muerte, solamente bajo la presión de la finitud, de la finitud temporal de la existencia humana, puede tener sentido actuar. Y no solo actuar, sino también vivir. Y no solo vivir, sino también amar y también cualquier cosa que se nos imponga soportar y sufrir valerosamente.

Viktor Frankl

Cuando nos abraza la contradicción entre la sutilidad y contundencia que tienen los finales, sentimos que estamos vivos. La muerte, un concepto con muchos matices, tabúes y dogmas, tiene en su paso varias caras luminosas, uno de ellas, comprender lo efímero.

Hace unos días tuve la posibilidad de leer Asumir lo efímero de la existencia de Viktor Frankl, una conferencia pronunciada en 1984 en Dornbirn (Austria) por el autor del renombrado libro El hombre en busca del sentido. Entre tantas enseñanzas que comparte Frankl, me interpelaron dos: primero, para alegría y tristeza de nosotros, cuando se acaba la película, es realmente cuando comprendemos el «por qué» y «para qué» de las escenas que vivimos; segundo, buscar sentido en nuestras vidas no tiene que ver solo con ser felices, sino con honrar la importancia de vivir con intensidad el momento a momento (ojo, momento a momento, no día a día), porque al final somos seres efímeros.

También, hace unos meses, tuve el privilegio de leer Historia de la eternidad de Jorge Luis Borges, dejándome más preguntas que respuestas, pero si una certeza, el concepto de eternidad también es subjetivo, incluso con la lupa de la rigurosidad de la ciencia.

Efímero vs eterno

Ambos adjetivos con percepción subjetiva, al parecer enfrentados; sin embargo, podemos vivir efímeras experiencias con legado eterno, así como realizar eternas labores con recuerdos efímeros; es decir, se puede tejer entre los dos adjetivos. Puedo ejemplificar esto en mi caso; la última conversación con mi madre quedará tatuada para toda la eternidad, porque fue honesta, profunda, mística y llena de aprendizajes; así como tengo recuerdos en los que tuve que interactuar con un jefe cientos de veces y no tengo el mínimo recuerdo al respecto.

Entonces, volvemos a lo subjetivo, a eso que dice mi psicóloga, la única historia que cuenta es la que tú te cuentas. Así, como enuncia Frankl, si asumimos lo efímero de la existencia, podemos llenar de sentido nuestro camino, pero sobretodo, ver y enfrentar con otros lentes las adversidades que nos pone de frente el viaje, porque al final, siempre habrá una libertad que nadie te podrá quitar, cómo es tu actitud con los devenires del destino.

Podemos tener una actitud eterna de valentía y humildad frente a las efímeras dificultades, así como atesorar y tomar presencia de un momento efímero en el que hacemos un cambio radical de vida (ojalá desde el amor) que quedará grabado para toda la eternidad en nuestro espíritu.

Hace unos días, mi madre trascendió y expandió su cuerpo físico por todo el universo, un viraje de vida y también un golpazo en la cara. Ella, con 58 años y yo con casi 38 de haber compartido con su magía, me dejó varias lecciones, una que les comparto hoy, es que no importa la cantidad de tiempo compartido, sino cómo llenamos de amor cada instante que la vida nos regala.

Te amo mamá

Namasté

Deja un comentario