
El conocimiento de si mismo es el preludio de un fructífero trato con el mundo y un liderazgo más grande y heroico. Los lideres escogen el impacto que quieren producir cuando adoptan un modo personal de proceder. Cualquiera que sea la misión que elijan – ya sea ayudar a las almas, criar a la nueva generación, componer una sinfonía o vender pólizas.
Chris Lowney
En los últimos días leí tres libros sobre gerencias en organizaciones y tuve dos conversaciones con directores ejecutivos de organizaciones sociales. Fue una mezcla entre búsqueda sobre el tema y esas sincronías que la vida va tejiendo. Al realizar un ejercicio de introspección sobre lo leído y conversado, reafirmé que “el liderazgo esta intrínsicamente conectado con la búsqueda espiritual”.
Para empezar, quiero quitar el carácter religioso al concepto de espiritualidad. Para efecto de este texto y propio, espiritualidad es la conexión con nuestro interior, en el cual con o sin religión se desarrolla y evoluciona. Ahora, también soy explícito, que estoy convencido que una búsqueda espiritual – es decir una búsqueda de la conexión interior – nos lleva a las mejores versiones de nosotros mismos.
Zanjando el tema espiritual, volvamos a los libros y las conversaciones. Los libros consultados fueron: “Las cinco tentaciones del gerente” de Patrick Lencioni, The Infinity Game de Simon Sinek y The Hard Thing About Hard Things de Ben Horowitz. Cada uno de ellos es un universo por sí mismo, para lo cual recomiendo que puedan leerlos, debido a que todos dejan enseñanzas interesantes, sobretodo si estas en posiciones de liderar a equipos de trabajo.
Tres conexiones entre liderazgo y búsqueda espiritual
La primera conexión es la humildad. Como me dijo una de las personas con las que conversé “un líder que se mantiene humilde nunca pierde perspectiva”. Desde la espiritualidad, he definido la humildad como una ausencia de ego que nos permite reconocernos como seres humanos. Esto, permite que reconozcamos las virtudes y defectos de manera equilibrada. Desde el liderazgo, hablamos de un líder que está claro que lo primero no es él, sino lo que se quiere lograr, sabe que su proceso de aprendizaje es infinito y acepta su vulnerabilidad para reconocer que se va equivocar.
Por ejemplo, Lencioni menciona como la primera tentación de un gerente es que “cuida más su posición que los resultados que se deben obtener”. El mismo autor, también plantea que la vulnerabilidad y la confianza con los equipos, son la base para conseguir resultados, exigir responsabilidad, poner las cosas claras y estimular el conflicto productivo.
La segunda conexión es que lo primero son las personas. Simon Sinek dice “un líder fuerte antepondrá la voluntad de sus empleados a las ganancias” Desde nuestro desarrollo interior, poner primero a las personas significa “amor y compasión” por quienes trabajan con nosotros. Soy un convencido que un líder no se hace solo, al contrario, se construye desde las personas que le acompañan. En consecuencia, ellas son el centro de los anhelos y las soluciones. Otra persona con la que conversé, me mencionó que parte del éxito que tenía su organización (aumentaron en un 500% sus ingresos y población impactada directa de forma sostenida en un lapso de 10 años), fue haber logrado contar con un equipo excepcional. Le pregunté cómo sucedió esto y su respuesta fue, siempre escucharles y darles motivación.
La última conexión es la honestidad. Una vida transparente es exigente, porque implica un camino ético de verdad, la cual a veces no es conveniente (menos en un mundo organizacional). Sin embargo, grandes líderes se forjan desde la transparencia de sus errores, sus limitaciones y miedos. Horowitz plantea que en momentos complejos como despedir a una persona o comunicar decisiones complejas frente a toda la organización, requiere esencialmente de claridad y transparencia para lograr cuidar a la gente, conseguir alineación, promover motivación y cohesión con la organización. Es decir, no es solo una cuestión de ser “buena persona” sino que se obtienen beneficios en el largo plazo.
No soy el primero en comentar que cultivar una vida espiritual y ser mejores líderes tienen una relación interdependiente, solo vengo a compartir como alguien que ha tenido la posibilidad de trabajar ambas cosas, que los resultados se ven por más que demoren.
Namasté